La emisión, realizada en uno de los enclaves más simbólicos del viñedo manchego, sirvió para reivindicar el peso económico, social y cultural del vino en la región, así como los principales retos del campo: la PAC, el agua, la exportación, la mano de obra y la necesidad de seguir poniendo en valor variedades como el Airén.
Julián Martínez Lizán, consejero de Agricultura de Castilla‑La Mancha, centró su intervención en dos grandes batallas para Castilla-La Mancha: la nueva Política Agraria Común y la gestión del agua. El consejero defendió que la región está en un momento decisivo y advirtió de que la nueva PAC puede suponer un fuerte perjuicio para el sector si se aplican los actuales recortes y reglas de juego.
También volvió a reclamar el cumplimiento de las sentencias sobre el trasvase Tajo-Segura y alertó del riesgo que, a su juicio, puede suponer la planificación hidrológica de los próximos años para el regadío y el futuro de numerosos pueblos. Según explicó, el Ejecutivo autonómico seguirá insistiendo por la vía institucional y judicial para defender los intereses del territorio.
Carlos David Bonilla, presidente del Consejo Regulador de la DO La Mancha, puso el foco en la dimensión del viñedo manchego y en la capacidad de adaptación del sector. Subrayó el peso de la denominación, la calidad alcanzada por sus vinos y la importancia de seguir mejorando la comercialización para ganar presencia en los mercados internacionales.
Bonilla reivindicó el airén como variedad autóctona y diferencial, con un papel cada vez más relevante en la nueva demanda de vinos blancos. También defendió la combinación entre tradición y tecnología, desde las tinajas de barro hasta la mecanización y el uso de sensores para optimizar el agua y mejorar la eficiencia en el campo.
La salida de 'La Brújula' desde la Torre del Vino permitió además poner el acento en el paisaje y en la identidad de Socuéllamos como uno de los grandes enclaves vitivinícolas de España. Rafa Latorre y su equipo recorrieron con los invitados la realidad de un territorio donde el viñedo forma parte de la economía, pero también de la cultura y del modo de vida.
En ese contexto, Bonilla recordó la potencia exportadora de la zona y el reto de seguir acercando el vino a los consumidores más jóvenes sin perder la conexión con el origen. La conversación dejó también una idea compartida por ambos entrevistados: el vino no es solo un producto, sino un motor de arraigo, empleo y marca territorial.
La nota de la jornada la puso también el vínculo entre el vino y el Quijote, utilizado como símbolo de proyección exterior por la DO La Mancha. Bonilla destacó que la imagen del personaje cervantino ha abierto muchas puertas en los mercados internacionales y refuerza la identidad de los vinos manchegos.
La cita en Socuéllamos sirvió así para unir radio, cultura y agricultura en un mismo escenario. Un programa que dejó claro que, en La Mancha, el vino no solo se bebe: también se explica, se defiende y se proyecta hacia el futuro.