ENTREVISTAS EN LA BRÚJULA

El rol protagónico de La Mancha en el mundo vinícola: "Somos la mayor denominación de origen de Europa, incluso del mundo"

La Denominación de Origen La Mancha presume de músculo productivo, capacidad exportadora y una identidad vitivinícola que sigue ganando peso dentro y fuera de España. Así lo defendió en "La Brújula" su presidente, Carlos David Bonilla, en una conversación marcada por el peso del airén, la modernización del sector y el tirón del vino manchego en los mercados internacionales.

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Madrid |

Durante la entrevista con Rafa Latorre, Carlos David Bonilla combinó el optimismo por la cosecha y la calidad de la uva con una llamada de atención sobre los retos que todavía arrastra el sector, desde la mano de obra hasta la necesidad de seguir profesionalizando la comercialización. También hubo espacio para defender el papel del vino en la economía, el paisaje y la vida de los pueblos de La Mancha.

Una denominación con peso

Bonilla recordó que la DO La Mancha sigue siendo un gigante del viñedo, con una dimensión que la sitúa entre las más grandes de Europa y del mundo. Subrayó que su fortaleza no está solo en el volumen, sino en la capacidad de adaptación a nuevas tendencias de consumo, especialmente en los vinos blancos y jóvenes.

El presidente insistió en que la clave está en hacer bien el trabajo en el campo y en bodega. Según explicó, si el viticultor cuida la viña y los técnicos y enólogos aplican su conocimiento, el resultado serán vinos de alta calidad con proyección internacional.

El airén, seña de identidad

Uno de los ejes de la entrevista fue la variedad airén, que Bonilla reivindicó como un símbolo propio de Castilla-La Mancha. Recordó que el 98% de esta uva se concentra en la región y defendió que no es una elección casual, sino una variedad perfectamente adaptada al clima manchego.

El dirigente de la DO sostuvo que el Airén está recobrando valor gracias al auge de los vinos blancos y a nuevas formas de elaboración, como la fermentación en barrica o el uso de tinajas de barro. En su opinión, si el consumidor aprende a reconocer esta uva como una seña diferencial, la región habrá dado un salto enorme en valor añadido.

Carlos David Bonilla durante la entrevista | ondacero.es

Exportar y vender mejor

La conversación también abordó el tradicional peso exportador del vino manchego. Bonilla admitió que La Mancha produce mucho más de lo que consume y que esa realidad ha obligado al sector a salir al exterior con ambición y resiliencia, incluso en contextos de incertidumbre geopolítica.

Aun así, reconoció que queda trabajo por hacer en la profesionalización de los equipos comerciales. Su objetivo es que el vino manchego no se quede solo en el granel y gane todavía más presencia en botella, con marca propia y mayor reconocimiento internacional.

Tenemos que tener esa capacidad no solo para vender nuestro vino a granel, sino para conseguir llevar el nombre en una botella de nuestro embotellado

Tecnología y agua

A preguntas de Fernando Cano, Bonilla explicó que la tecnología se ha convertido en una aliada imprescindible para el campo y para las bodegas. Destacó la incorporación de sensores, herramientas de precisión y asesoramiento técnico para mejorar la eficiencia del agua, una cuestión especialmente sensible en La Mancha.

El presidente defendió que la modernización ha permitido mejorar la viticultura y adaptar mejor el territorio a los cambios climáticos. Esa evolución, dijo, también ha ayudado a que las bodegas elaboren vinos más competitivos y que el sector mantenga su capacidad de innovación.

Viñedo y arraigo

Rafa Latorre puso el foco en el paisaje y en la dimensión social del vino, y Bonilla recogió esa idea para subrayar que el viñedo también fija población. Aseguró que la actividad vitivinícola genera trabajo durante todo el año, no solo en vendimia, y que eso ha ayudado a amortiguar la despoblación en buena parte de la comarca.

El presidente reconoció, sin embargo, que sigue habiendo problemas para encontrar mano de obra. Según explicó, la mecanización avanza, pero no elimina la necesidad de trabajadores en tareas como la poda, el cuidado del campo o la gestión de la viña a lo largo de toda la campaña.

Enoturismo y territorio

La entrevista también dejó una reivindicación del enoturismo como vía para entender mejor La Mancha. Bonilla defendió que el visitante no solo debe probar el vino, sino conocer el paisaje, la gastronomía, la historia y la cultura que hay detrás de cada botella.

En ese contexto, puso en valor el viñedo en espaldera, los museos vinculados al vino y la singularidad de una tierra casi plana, donde la viticultura forma parte del modo de vida. Para él, esa combinación de territorio, producto y cultura es parte esencial del éxito de la DO La Mancha.