La alerta por el "hachazo" al campo de Castilla-La Mancha tras la nueva PAC y el agua: "Esto nos preocupa muchísimo"
El consejero de Agricultura de Castilla-La Mancha, Julián Martínez Lizán, ha defendido en una entrevista en 'La Brújula' la necesidad de blindar el futuro del campo regional ante dos frentes que considera decisivos: la nueva Política Agraria Común y la planificación del agua.
El responsable autonómico de la comunidad manchega, Julián Martínez Lizán, ha advertido de que las propuestas europeas y la gestión hidráulica pueden poner en riesgo la actividad agrícola y el relevo generacional en los pueblos.
Desde Bruselas, Martínez Lizán ha subrayado que Castilla-La Mancha llega a esta discusión con intereses muy concretos sobre la mesa: el desarrollo rural, la continuidad de las explotaciones y la competitividad de productos como el vino, el aceite, el queso o el pistacho. En su intervención ha insistido en que la región seguirá "peleando" para que se respeten sus necesidades.
Bruselas, foco de la negociación
Rafa Latorre ha presentado la entrevista con una frase que ya anticipaba el tono de la conversación: si un consejero de Agricultura estaba en Bruselas, eraporque había batalla. Martínez Lizán ha confirmado esa impresión y ha explicado que sus gestiones en la capital comunitaria se centran en dos asuntos: las líneas Leader de desarrollo rural y el relevo generacional en el campo.
El consejero ha defendido que ambos elementos son esenciales para mantener viva la actividad en los pueblos y evitar que la despoblación siga avanzando. En su opinión, el debate europeo no es solo técnico, sino profundamente territorial, porque condiciona la vida económica de amplias zonas de la comunidad.
Críticas a la nueva PAC
El consejero se ha mostrado muy crítico con la nueva PAC, a la que atribuye un fuerte perjuicio económico para el sector. Ha señalado que la propuesta ya nació con un recorte del 20% o 22%, pero que, si se actualiza ese cálculo con el valor del dinero actual, el impacto real podría acercarse al 30% o 35%.
Martínez Lizán ha advertido de que ese marco financiero, unido a las nuevas reglas administrativas, supone un cambio "rotundo" en la concepción de la Política Agraria Común. A su juicio, las nuevas condiciones pueden lastrar la rentabilidad de explotaciones que ya trabajan con márgenes muy ajustados.
Mercosur y el campo regional
Sobre el acuerdo con Mercosur, el consejero ha rebajado el tono del debate y ha sostenido que, bien encajado, podría incluso abrir oportunidades para Castilla-La Mancha. Ha puesto como ejemplo la capacidad exportadora de sectores como el vino, el aceite y el queso.
Aun así, ha dejado claro que el verdadero problema para el campo regional no está tanto ahí como en la nueva arquitectura de la PAC. Su diagnóstico es que el principal riesgo para los agricultores no procede de un solo frente comercial, sino del conjunto de decisiones que pueden restar competitividad a la producción.
El agua, la gran batalla
La conversación ha girado también hacia el agua y, en concreto, hacia las sentencias del Tribunal Supremo sobre el trasvase Tajo-Segura. Martínez Lizán ha explicado que Castilla-La Mancha seguirá defendiendo sus derechos por dos vías: la institucional y la judicial.
El consejero ha recordado que el Gobierno regional ya ha presentado una demanda para exigir el cumplimiento de las resoluciones judiciales y ha advertido de que la planificación hidrológica que se prepara para 2027 puede tener consecuencias muy serias para el futuro del regadío.
Aterran las peculiaridades y podría ser un rotundo hachazo al desarrollo de la actividad
Según ha dicho, el escenario que se dibuja podría empujar a muchas zonas a volver al secano, con un daño directo sobre la actividad económica y la vida en los pueblos.
Un modelo agrícola en juego
En su intervención, Martínez Lizán ha insistido en que el agua no es solo una cuestión técnica, sino una pieza clave del modelo productivo de la región. Ha recordado que Castilla-La Mancha concentra una parte muy importante de su economía en la agricultura y que el regadío sostiene buena parte de ese tejido.
También ha mostrado cautela pese a las lluvias abundantes del invierno, porque los planes que se están diseñando miran a varios años vista. Su mensaje ha sido claro: el debate actual no puede resolverse pensando solo en la coyuntura inmediata, sino en la viabilidad del campo en la próxima década.
Campo y alma, vino y pistacho
La entrevista ha dejado también espacio para la parte más positiva del sector agroalimentario castellano-manchego. Martínez Lizán ha reivindicado la marca "Campo y Alma" como un sello que reúne figuras de calidad, denominaciones de origen e indicaciones geográficas protegidas.
Además del vino, ha citado otros productos emblemáticos como el aceite, el queso, el ajo, la cebolla, el cordero, el azafrán y la miel. En ese mismo repaso ha incluido el pistacho, cultivo en expansión y en el que Castilla-La Mancha aspira a mantener su liderazgo con una futura figura de calidad específica.