El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado varias órdenes ejecutivas para retirar al país norteamericano del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y dejar de financiar a la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (UNRWA).
Se trata de una medida que ya llevó a cabo durante su primer mandato, pero su antecesor, Joe Biden, restableció estas medidas. Si bien, también suspendió la financiación de la UNRWA tras acusaciones de que varios de sus trabajadores participaron en el ataque de las milicias palestinas el 7 de octubre.
El anuncio se produce en una rueda de prensa tras reunirse con el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, que también ha manifestado su oposición contra la UNRWA y ha acusado al Consejo de Derechos Humanos de la ONU de no ser imparcial contra Israel.
Trump. además ha afirmado que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU "ha demostrado un sesgo constante contra Israel" y ha permitido que países como Irán, China y Cuba lo utilicen para "protegerse a sí mismos a pesar de sus graves violaciones y abusos contra los Derechos Humanos".
Del mismo modo, Estados Unidos se hará cargo de Gaza y ha afirmado que, tras hablar de esto con otras partes -sin especificar cuales- "aman la idea de que Estados Unidos posea Gaza".
Un informe elaborado por una comisión externa ha determinado que la organización de ayuda a los palestinos tiene margen de mejora en cuestiones como neutralidad o transparencia y ha descartado que Israel presentara pruebas que acreditan las acusaciones en su contra.
La orden ejecutiva también ordena revisar la relación de Estados Unidos con la Organización de Naciones Unidas para la Cultura, la Ciencia y la Educación (UNESCO), organismo del que también se retiró durante su primer mandato. "El potencial de Naciones Unidas es fantástico si se gestiona adecuadamente", ha subrayado Trump desde el Despacho Oval, añadiendo que la financiación de la ONU es "desproporcionada".
Sobre el desplazamiento forzado de un millón y medio de palestinos a zonas como Jordania o Egipto, Trump ha asegurado en declaraciones que la Franja de Gaza "es un sitio para demoler" y ha afirmado que "deberían conseguir un terreno nuevo y hermoso y conseguir que algunas personas aporten el dinero para construirlo y hacerlo agradable, habitable y agradable". Según el presidente, están allí "porque no tienen alternativa, (...) no es un lugar donde la gente quiera vivir".
En la rueda de prensa, también ha comentado que los palestinos "estarían encantados de abandonar Gaza" porque "quién puede vivir así?". Del mismo modo, "no necesariamente" apoya que los israelíes se asienten allí, "simplemente apoyo limpiarlo y hacer algo con ello".
Un alto dirigente de Hamás, Sami Abu Zuhri, ha anunciado que "rechazamos las declaraciones de Trump" al mismo tiempo que las considera "una receta para crear caos y tensión en la región". El alto dirigente de Hamás se refiere a la afirmación de Trump sobre que "los residentes de la Franja de Gaza no tienen otra opción que irse".