Alsina destaca la responsabilidad de los medios en la polarización después de la advertencia del papa: "También somos parte aludida"
En la opinión del periodista de Más de uno el mensaje del sumo pontífice no solo está dirigido a los políticos sino también al clima de desprecio mediático que se crea al calificar al adversario como un ignorante o una persona inferior.
Madrid |
La visita del papa León XIV ha centrado buena parte de la conversación en la conexión semanal entre Espejo Público y Más de uno, en la que Susanna Griso y Carlos Alsina analizan la actualidad política. Al comienzo del encuentro, Griso destacó el impacto del discurso pronunciado por el pontífice ante las autoridades españolas. "El papa les hizo un traje a nuestros políticos que fue premiado con un aplauso de siete minutos", comentó la presentadora.
Carlos Alsina reconoció que el mensaje de León XIV es plenamente coherente con la doctrina de la Iglesia, pero se mostró sorprendido por la unanimidad de las reacciones. A su juicio, más allá de la ovación, habría sido deseable una reflexión más pausada sobre algunas de las cuestiones planteadas por el pontífice y sobre cómo encajan con la legislación aprobada por el Parlamento español.
El director de Más de uno señaló que muchos representantes políticos consideran que leyes como la de la eutanasia responden precisamente a principios morales y al interés general. "Pensar que el Parlamento no persigue el bien común cuando aprueba sus leyes es algo que resulta difícil de entender", apuntó.
Una tregua artificial para la polarización en España
Durante la conversación, Susanna Griso hizo referencia a la entrevista que había realizado esa misma mañana a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Según explicó, Ayuso interpretó las palabras del papa como una invitación a "alzar la mirada", rebajar las diferencias y reducir la polarización política.
Sin embargo, la presentadora se mostró escéptica sobre la duración de ese clima de entendimiento. "Parece una tregua artificial", afirmó, convencida de que la confrontación política volverá a imponerse una vez concluya la visita papal.
Alsina coincidió en que el mensaje del pontífice iba más allá de los dirigentes políticos y alcanzaba también a los medios de comunicación. "Nosotros también somos parte aludida y parte afectada", señaló.
El periodista defendió que es posible discrepar y expresar diferencias profundas sin recurrir a la descalificación personal. En su opinión, tanto en la política como en algunos medios existe una tendencia a presentar al adversario como alguien ignorante, incapaz o moralmente inferior, una dinámica que el discurso del papa invita a revisar.
"Estoy convencido de que la semana que viene volveremos a lo de siempre", comentó Alsina con cierta resignación, aunque insistió en que la llamada a rebajar el tono del debate también interpela a periodistas, columnistas y responsables editoriales.
Un papa con carisma
Durante la conversación, ambos analizaron además la figura de León XIV. "El carisma está fuera de toda duda", afirmó Alsina. Griso se preguntó si su antecesor, el papa Francisco, habría logrado un efecto similar en España o si, por el contrario, habría generado una mayor polarización.
Alsina confesó que nunca entendió del todo la fascinación que despertaba Francisco en determinados sectores, especialmente dentro de la izquierda española, ya que las posiciones doctrinales de la Iglesia respecto a cuestiones como la eutanasia o algunas leyes sociales siempre fueron conocidas y mantuvieron discrepancias evidentes con parte de la legislación española.
Sobre León XIV, destacó que se trata de un pontífice menos dado a los grandes gestos mediáticos, pero muy directo en sus intervenciones. "Es menos hablado, pero sus discursos son muy claros; va al asunto", resumió. Griso coincidió en esa valoración y señaló que el nuevo papa transmite una imagen de valentía al no evitar cuestiones controvertidas. Para Alsina, precisamente ahí reside parte de su liderazgo: no rehúye la discrepancia ni el debate público.
En ese sentido, ambos concluyeron que habría sido interesante que las reflexiones planteadas por el obispo de Roma hubieran dado pie a un debate más amplio con quienes no comparten sus posiciones, tanto en el ámbito político como en el social.