La primera de la mañana

Marta García Aller critica "el secretismo" de León XIV con las víctimas de pederastia: "Reparaciones, escasas"

La periodista de Onda Cero ha señalado como el sumo pontífice solo se ha reunido con seis víctimas sin informar al resto de asociaciones ni de dónde se produciría el encuentro ni cuándo ni quiénes serían.

Marta García Aller

Madrid |

Ayer el Congreso de los Diputados ovacionó el discurso del Papa. En la sede de la soberanía nacional, un líder religioso que cargó contra el aborto y la eutanasia y ensalzó los valores de la familia tradicional, como si solo hubiera una forma correcta de familia, y recibió fuertes aplausos de la izquierda. La derecha aplaudió a rabiar que el pontífice cargara contra la idea de "prioridad nacional" que discrimina a las personas por su origen. ¿O era al revés?

Siete minutos de aplausos y hasta tres "¡Viva el Papa!" A lo mejor necesitaron tanto tiempo aplaudiendo sus señorías para que cada aplauso encontrara su frase, no otra.

No es difícil deducir quiénes aplaudían qué. Pero a saber cuántos aplaudieron a conciencia la parte del discurso del Pontífice en el que defendió el secreto de confesión. Es interesante que León XIV lo incluyera ahora que en Francia se está tramitando una ley para suprimir el secreto de confesión en los casos de pederastia, para que los sacerdotes deban denunciarlos anteponiendo la protección del niño.

A lo mejor lo que León XIV buscaba era cerrar en España ese debate legislativo que está teniendo Francia. A lo mejor deberíamos abrirlo. "El sigilo sacramental de la confesión", lo llamó. Las víctimas de pederastia piden ampliar el plazo del delito para que no prescriba. De esas leyes el Papa no habló en la Cámara Baja.

Aunque para sigilo, con el que el Papa recibió ayer a las víctimas de pederastia, a la que llamó plaga. El Pontífice recibió en la Nunciatura Apostólica de Madrid solo a seis víctimas de las miles contabilizadas. Según la Santa Sede, el Papa las escuchó "con afecto y atención". Y mucho secretismo. Al resto de víctimas de pederastia en la Iglesia, no se les informó de dónde ni cuándo ni quiénes serían. Entraron en coches tintados para que no se las viera ni hicieron declaraciones. Varias asociaciones de víctimas denuncian que las quisieron silenciar.

El Papa se fue después al estadio Bernabéu, en el que 70.000 personas volvieron a ovacionarlo. Eso ya, en público.

¿Moraleja?

El Papa se da un baño de masas

con reparaciones a las víctimas, escasas