EL SUEÑO DE ALSINA

El sueño de Alsina: "Se me había colado un ministro en el falso techo"

El director de la parte magazine de Más de uno expone esta experiencia onírica sobre los informes en torno a los periodistas que Interior maquetó para Marlaska, o la entrevista de Pedro Sánchez en la televisión pública tras la sesión parlamentaria.

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Carlos Alsina

Madrid |

Esta noche soñé…que despertaba.

Y se me había colado un ministro en el falso techo. Sabía que estaba ahí, aunque no lo viera. Le escuchaba pasar las hojas del argumentario. Agarré el palo de la escoba, apunté hacia arriba y di unos golpes certeros. Cesó el pasar de páginas. Pero entonces me llegó una especie de murmullo del cuarto de baño.

Acerqué el oído a la puerta e identifiqué la cadencia de un salmo. Sin duda era un ministro leyendo nombres de una lista. Me dije: ‘Será Bolaños repasando la alineación del Rayo’. Pero la voz era como de alambre, o sea que era Marlaska. Me acerqué más y lo escuché ya claro. ‘Jesús, de los nuestros. Cardero, del enemigo’.

Estaba recitando el famoso informe. ‘Silvia, de los nuestros. Ketty, vade retro’. Yo estaba recién despertado pero en La Brújula habían contado el informe y lo que cuenta La Brújula, me deja poso. Al ministro le habían hecho un informe con plastidecor los becarios de su ministerio coloreando tertulianos para que él no patinara intentando intoxicar a quien no se deja.

Yo seguía escuchando la letanía.

‘Sarah, de los nuestros. Caño, del enemigo. Rubén Amón, equis. Marhuenda, de Margarita’

Acerté trece en la quiniela.

En mi cabeza, Marlaska se peinaba ahora con la raya en medio e iba leyendo un rollo de pergamino que nunca se acababa. Normal: en España hay un tertuliano por cada cien habitantes, somos líderes europeos muy por delante de Italia. Tuve un arrebato travieso y abrí la puerta de golpe para pillar al ministro en estado desgracia. Sostenía, en efecto, un rollo entre sus manos, pero no era pergamino sino papel higiénico. Me pareció que con membrete del ministerio. Salta a la vista que estaba usado porque no era blanco sino amarronado.

Él le seguía dando vueltas mientras recitaba como en un conjuro. Se sobresaltó al verme. Yo le dije: ‘¿Pero que heces aquí?’ Y él: ‘No es lo que parece’, dijo. Y yo: ‘Lo que parece, con perdón, es que ha cagado’. Me arrepentí de inmediato de usar una expresión tan grosera y tan impropia de la radio, sea radio en directo o radio soñada. Al ministro le dio igual porque ni se ruborizó ni nada. Se le puso la cara gris, que es el color del cemento incluso cuando está desarmado. De pronto, urgido por la duda, me salió el periodista que ya no llevo dentro.

‘Una cosa’, le dije, ‘el informe, ¿quién se lo ha maquetado?’ ‘Whatthefav’, balbuceó Marlaska, y justo cuando yo iba a cantar ‘¡las hijas!’ como quien canta bingo al ministro se le cayó un ojo de la cara. El ojo, rebotado, empezó a rodar por el pasillo y acabó en el gua que tengo al lado de la planta. ‘Aroca, de los nuestros; Herrera, no puede vernos’. Y yo pensé: vaya ojo.

Viendo que el sueño iba camino de pesadilla cerré la puerta y dejé a Marlaska solo con sus salmos. Tengo que aprender a soñar con cosas agradables, verdes jardines, por ejemplo, en los que no pase nada por meterse. ‘Así es’, me dijo Monty dándose él solo por invitado.

Bueno, dijo ‘quiet so’ porque él habla inglés tanto en sueños como despierto. Yo creo que habla inglés porque estudió en Cambridge y si hubiera hablado cualquier otro idioma no se habría formado. Monty se apellida Don, Monty Don. Y es mi nuevo referente profesional. Lleva veintitrés años presentando en la BBC un programa de jardinería, paisajismo y horticultura. ‘El mundo de los jardineros’, se llama. Y va de meterse en jardines pero para hacerlos mejores.

Lo contrario de las tertulias, digamos. Empecé a ver su programa el viernes y el sábado ya me había comprado tres azadas, dos tijeras de podar y ocho rastrillos de distintos tamaños. Me dijo la mujer de la tienda: ‘Llévese también una motosierra’. Pero preferí no hacerlo porque la motosierra está muy politizada. Monty Don me confirmó en persona lo que yo había leído en el Guardian, que es el único periódico que leo ahora: a final de temporada se jubila. Deja el programa y lo deja del todo porque ‘El mundo de los jardineros no tiene segundo tramo’. ‘Más de uno’ sí lo tiene y aún así sigue siendo uno.

Soñé que el presidente Sánchez se dejaba entrevistar en el programa ‘Malas hierbas’. Y allí explicaba que él, en lugar de irlas quitando, a las malas hierbas les pone despacho, secretaria, coche oficial y a Koldo.