Monólogo de Latorre: "Es fácil sacar buenas notas, porque no es necesario acreditar con unos conocimientos"
El director de informativos de Más de uno expone en su monólogo las consecuencias de los pésimos resultados españoles en el informe PISA, que denotan una crisis educativa que desde el Ministerio suavizan explicando que los alumnos sienten curiosidad o el sentimiento de pertenencia a los centros.
El primer aviso: "Nos prometieron excelencia. Entonces llegó el informe PISA"
Madrid |
Hoy hay asuntos trascendentales en la actualidad del día. Hoy conoceremos qué informes confidenciales desclasifica el Gobierno acerca de la crisis en Ceuta, sigue el coro polifónico de Plus Ultra con su cantata sobre las mordidas de Zapatero, está la estabulación de Interior de los periodistas.
Fíjense si es trascendental la suspensión por parte de la Justicia las inscripciones en el Censo Electoral de Residentes Ausentes derivadas de la aplicación de la ley de nietos, que afecta a algo tan sensible como el censo electoral. Claro tan sensible es la ley como su paralización, porque afectan a la médula de la democracia, que es es el sufragio activo.
Pero, ¿saben qué? Si ni siquiera hoy, en que se han conocido los detalles escandalosos del informe PISA, nos ocupamos en la primera plana del informativo del estado de la educación y del fracaso del sistema educativo, es que ya lo podemos dar todo por perdido.
El informe PISA evalúa y compara a los alumnos de los países desarrollados. España tiene un largo historial de mediocridad pero es que este informe es el peor de la historia. Se puede afirmar sin ningún riesgo de exagerar que el nivel de la educación obligatoria es uno de los problemas más graves, más desatendidos y más sangrantes de España. Y de consecuencias más duraderas, porque su consecuencias se mide por generaciones.
¿Cuál ha sido la reacción por la debacle del reciente informe PISA, conocido ayer? Este otro motivo de alarma, porque no se atisba la posibilidad de una corrección.
Y esto afecta por un lado al Gobierno central y por otro lado, con distinto nivel de gravedad, a Comunidades autónomas con gobiernos de signo distinto. España cae 23 puntos en Lectura, 16 en Matemáticas y ocho en Ciencias.
Ya ven que la comprensión lectora cae en picado, hasta el punto que de seguir así a los alumnos va a haber que hacerles leer La Regenta con emojis.
La educación obligatoria se concibe como un elemento corrector de las desigualdades de cuna. En la medida de lo posible. En una casa con libros y con un ambiente intelectual apreciable, los niños desarrollan su potencial. Pero qué ocurre si crecen en una familia con recursos limitados o poco aprecio por la cultura… pues que la instrucción en la escuela no corregirá esa carencia.
Pero hasta esto es cuestionable, porque hay una caída muy fuerte entre los alumnos de un entorno socioeconómico elevado y eso quizás es por una mayor exposición a las nuevas tecnologías y en concreto a la Inteligencia Artificial. Me gusta mucho una frase de una entrevista de la que enseguida les hablo y que dice: "uno no se pone en forma viendo deportes, sino practicándolos. Del mismo modo, uno no se vuelve más inteligente simplemente consumiendo contenidos; se gana inteligencia esforzando el cerebro, perseverando e invirtiendo energía".
Quizás uno de los problemas es que se ha considerado que las escuelas han de dispensar valores y ya se encargarán los padres de proveer de conocimientos y resulta que es exactamente al revés. La familia es la que debe transmitir valores y la escuela la que debe encargarse del conocimiento.
Son hipótesis. La que desde luego no cuela es la de las pantallas. Me refiero como mal endémico. Las pantallas pueden tener un efecto en el desarrollo cognitivo de los niños. Seguro, porque el hundimiento de la compresión lectora es mundial. Pero hay grados. Quiero decir que el efecto de las pantallas será el mismo en los finlandeses que en los españoles. ¿O es que solo los españoles se quedan hipnotizados ante una pantalla?
Es que esto es lo que ha aventurado la ministra de Educación, Milagros Tolón, tras analizar, es un decir, el informe, pero es que aún más exóticos son los consuelos que ha encontrado para decir que tampoco estamos tan mal.
Es un asunto extraordinario este. Los alumnos son gente con ilusión por aprender, con curiosidad y perseverancia. Bueno… entonces podemos ya descartar que el problema sea la calidad del material humano. Los chicos quieren aprender, pero no encuentran donde saciar su sed de conocimiento, porque en las clases se impone una molicie total.
Les recomiendo una entrevista que hace hoy ABC al que consideran el cerebro detrás de PISA, aquel que concibió las líneas básicas de la evaluación. Se llama Andreas Schelicher, es el director de Educación de la OCDE, y ha tenido la gentileza de explicarle a ABC las razones del hundimiento.
Dice: "Considero que el sistema educativo ha facilitado quizás demasiado que muchos jóvenes obtengan un título y salgan del sistema sin haber aprendido lo suficiente. Digo esto porque observamos que los padres han rebajado sus expectativas o reducido su apoyo, ya que, a veces, los estudiantes españoles obtienen buenas notas en la escuela aunque sus conocimientos reales no sean lo suficientemente sólidos".
O sea que es fácil sacar buenas notas, porque no es necesario acreditar con unos conocimientos. Así se explicaría el más estupefaciente de los consuelos de la ministra, que es este del sentido de pertenencia al centro. Que sería como el micronacionalismo escolar. Irían todos cantando Colegio Azcona Colegio Azcona qué gran colegio qué privilegio, con su chándal del cole. (Esta es una marca generacional, lo de Colegio Azcona… seguro que usted exjoven, lo ha pillado)
En cualquier caso, la enseñanza más terrible de este PISA es que ni el error ni la trampa penalizan. Cataluña fue excluida del informe después de haber falseado los datos mediante una selección sesgada de la muestra de alumnos sometidos a examen. Esto pudo ser un error o una trampa intencionada. Pero no ha tenido demasiadas consecuencias, más allá de unos ceses puramente técnicos.
Hoy sabemos que Murcia y Baleares no llegaron tan lejos pero también sesgaron la muestra. Eso cuenta El Mundo. Dice su información que: El truco de dejar fuera del examen a los estudiantes inmigrantes y con necesidades de aprendizaje dispara la tasa de exención nacional al 7,5%.
Pues qué bonito. Buena lección para los estudiantes. Hay buenos ejemplos que impugnan que este sea un problema de inmigración. La Comunidad de Madrid tiene una tasa muy superior a la media nacional y es un ejemplo positivo de este informe. En cambio el País Vasco ya ven, es la hecatombe, y quizás en ello tenga que ver con el empecinamiento en la euskaldunización ha desplazado cualquier otra prioridad en la escuela vasca.