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Cataluña reivindica su cocina como motor económico y cultural en su año como Región Mundial de la Gastronomía

Desde Cambrils, la Generalitat ha puesto en valor la riqueza del producto local, la tradición culinaria y el papel clave del sector primario en el éxito internacional de la cocina catalana. El conseller Óscar Ordeig ha abogado por una alimentación sostenible y próxima como base de futuro.

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Programa especial de Gente viajera desde Cambrils: Cataluña, sabor y sostenibilidad como Región Mundial de la Gastronomía 2025

ondacero.es

Madrid |

Cataluña celebra su nombramiento como Región Mundial de la Gastronomía 2025 con una apuesta firme por el producto local y el sector primario como pilares de su identidad culinaria. 'Gente Viajera' ha recogido testimonios de productores, cocineros y autoridades que coinciden en la necesidad de proteger y promover la alimentación de proximidad.

El conseller de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Óscar Ordeig, ha destacado que esta distinción supone “una gran oportunidad y un gran reto” para explicar al mundo la historia, la salud y el territorio catalán a través de su cocina. “Tenemos que pensar qué sistema alimentario queremos construir para el futuro”, ha señalado, subrayando la importancia de iniciativas como una nueva ley de alimentación para que “el 50% de la compra pública sea de proximidad”.

Ordeig ha asegurado que el sector primario catalán “no está anclado en el pasado, es el primer sector de nuestra economía” y ha llamado a un pacto social para garantizar su viabilidad: “Si los productores no se ganan la vida, van a plegar, y con ellos perderemos productos de una calidad extraordinaria”.

Tradición, producto e innovación

Durante el programa se ha recorrido la diversidad del territorio a través de ingredientes de temporada como guisantes, tomates, carnes del Penedès o quesos del Pirineo. El chef Arnau Bosch ha mostrado cómo los productos de la huerta y del mar se transforman en platos de alta cocina, mientras que productores han explicado las propiedades nutritivas y los métodos tradicionales que garantizan la excelencia de sus alimentos.

“La cocina catalana ha unido tradición, producto e innovación en el mejor momento de su historia”, ha afirmado Ordeig. Una fusión que, según todos los protagonistas, merece ser preservada y celebrada, no solo como atractivo turístico, sino como seña de identidad colectiva.

La necesidad de apoyar al sector primario

El conseller ha puesto el foco en la necesidad de apoyar sectores y productos que están en riesgo de desaparecer. “Estamos haciendo un plan de acción de apoyo a la miel. Con el aceite, la avellana. No podemos perder estos productos y la gente se tiene que ganar la vida”, ha subrayado. También ha destacado la importancia de preservar tradiciones culinarias: “Hay que ponerlo en valor, como la ganadería extensiva. Y el caso del conejo, que se ha perdido la costumbre de cocinarlo. Hay mucho por hacer. Chefs como Ruscalleda o Ferrán Adrià están muy comprometidos con la cadena de valor”.

Ordeig ha defendido que el sector primario “es un trabajo que viene de siglos y hay que ponerlo en valor”, recordando además que “tenemos un instituto de Investigación Alimentaria y a veces la Administración y la sociedad no le damos esta importancia”. Según el conseller, el vínculo entre ciencia y producto tiene aún mucho potencial: “La tecnología ligada al producto no ha hecho más que empezar. Hay que sustituir productos químicos por productos de proximidad”.

Una de sus reivindicaciones más firmes ha sido la necesidad de acercar el mundo urbano al rural: “Hay que romper la distancia entre mundo rural y urbano. Si todos nos implicáramos más en la gestión del mundo rural, todo nos iría mejor”. En esta línea, ha anunciado que se están modernizando espacios de encuentro como las ferias alimentarias: “Aprovechamos para actualizar el espacio de ferias alimentarias como Benvinguts a Pagès para que esto esté presente, conocer cómo se vive en las masías y cómo se producen los alimentos”.