Quién es Audrey Pascual, la esquiadora medalla de oro en los Paralímpicos de Invierno: "Mi abuelo me llamaba la 'number one' y por fin lo soy"
La madrileña ha conquistado la medalla de oro en Supergigante y suma su segundo metal en esta edición de los Juegos Paralímpicos.
Madrid |
Audrey Pascual ya es historia del deporte paralímpico español. A sus 21 años, la esquiadora madrileña se ha colgado el oro en supergigante en los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milán-Cortina d'Ampezzo y ha impulsado a España hasta el décimo puesto del medallero, gracias también a su otra medalla (plata).
La imagen tras cruzar la meta lo dice todo. Gritos, incredulidad y los brazos en alto mientras buscaba a su familia entre el público. "No me lo podía creer. Estaba súper emocionada gritando a mi familia", ha confesado tras confirmar que el tiempo era suficiente para colgarse el oro.
Una bajada sin referencias y un final de infarto
Pascual ha salido entre las primeras, lo que añade una presión extra: "Bajas sin tener referencia de nada y estás esperando a ver qué hacen las demás". La tensión se ha mantendio hasta el final, pendiente de la china y de la alemana, dos de sus grandes competidoras.
Cuando ha visto que una de ellas se abría demasiado en un salto clave, es cuando ha empezado a saborear el oro. "Digo guau, no puede ser. No me lo puedo creer".
En la grada la esperaban 35 personas entre familiares y amigos. Sin embargo, arriba, en la salida, no hay espacio para distracciones. "No lo pienso mucho porque estoy concentrada en lo que tengo que hacer". Solo al llegar abajo, al verlos, se permitió sentir.
La fortaleza mental detrás de la campeona
Si algo ha marcado estos Juegos es la serenidad con la que los ha afrontado. La propia Audrey reconoce que le sorprendía su tranquilidad. "Estoy en unos Juegos, pero tengo mentalidad de que es hacer lo mismo que llevo haciendo toda la temporada". Parte de ese equilibrio lo atribuye al trabajo con su psicóloga deportiva, Cristina, con la que lleva tiempo preparando también el aspecto mental.
De la natación a estrella del esquí paralímpico
Nacida sin tibias debido a una agenesia bilateral, una malformación congénita poco frecuente, Audrey empezó desde muy pequeña a fortalecer su cuerpo. Con solo seis meses comenzó a practicar natación por recomendación médica para trabajar la espalda y la musculatura antes de caminar con prótesis.
El esquí llegó a su vida con 11 años, en La Pinilla. Desde entonces, su progresión ha sido meteórica. Esta temporada ya había avisado en la Copa del Mundo, donde subió al podio en más de una decena de ocasiones. En Milán-Cortina compite en cinco disciplinas de esquí sentado y partía como una de las grandes bazas de la delegación española.
De momento, suma dos medallas: un oro y una plata. España acumula también dos metales en total y comparte la décima posición del medallero con Países Bajos y Noruega.
Una dedicatoria al cielo
El oro ha tenido una dedicatoria especial. "Me he acordado de mi abuelo, que decía que había que ser la number one. Él me llamaba 'number one'. Así que por fin soy la 'number one'".
Pero Audrey no se conforma. Antes de viajar ya dejó claro que aspiraba a medalla en todas las pruebas. Y mantiene el objetivo. "Sé que estoy entre las mejores en todas las disciplinas. Mi papel es ir a por todas". El pleno es complicado, admite, pero lo va a intentar.
Eso sí, la celebración será breve. Los horarios madrugadores obligan a acostarse pronto. Aunque, como reconoce entre risas, espera tener que pagar exceso de equipaje a la vuelta. Señal inequívoca de que quiere regresar con la maleta llena de medallas.