Madrid |
El debate sobre si es apropiado llevar a bebés a conciertos ha vuelto escena después de que Maluma interrumpiera recientemente uno de sus conciertos para llamar la atención a una madre que había acudido con su hijo de apenas un año.
El cantante, de 31 años y padre, no dudó en escandalizarse antes esta situación: "¿Usted cree que es una buena idea traer a un bebé de un año a un concierto donde el sonido está durísimo? Su bebé no sabe ni siquiera qué está haciendo aquí". Acto seguido, le recomendó: "La próxima vez protéjale los oídos o algo", recordando que la exposición temprana a ruidos intensos puede ser perjudicial para el sistema auditivo infantil.
"Creo que es un acto de irresponsabilidad. Ese niño no quiere estar ahí, de verdad. Lo digo con todo el cariño y respeto, ya que soy papá", concluyó.
La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha lanzado una advertencia clara a las familias: los conciertos, festivales y espectáculos musicales pensados para adultos no son seguros para bebés ni para niños de corta edad. El motivo no es otro que el riesgo auditivo, ya que sus oídos, todavía en desarrollo, pueden sufrir daños irreversibles en apenas segundos.
El organismo de los más pequeños carece de las defensas naturales que tienen los adultos frente al ruido. Por eso, la AEP recuerda que la Organización Mundial de la Salud recomienda que la población infantil no se exponga a más de 85 decibelios durante más de una hora. A partir de 70 dB, la exposición prolongada ya puede acumular riesgo de daño.
En un concierto para adultos, es habitual alcanzar los 110 dB, con picos de hasta 130 cerca de los altavoces. Una cifra suficiente para provocar pérdida auditiva temporal o permanente, acúfenos que en bebés solo pueden deducirse por su comportamiento y daño neurosensorial que no se revierte.
La AEP subraya que los síntomas de una sobreexposición al ruido en lactantes y niños pequeños no siempre son evidentes en el momento. Llantos persistentes, irritabilidad, sobresaltos ante sonidos, gestos de incomodidad, somnolencia inusual o falta de reacción ante ruidos cotidianos son señales que deben vigilarse tras un evento ruidoso.