ENTREVISTA EN POR FIN

El infierno de la hipocondría: "Vives una especie de esclavitud"

La autora de 'Cuando abracé la hipocondría' relata en Por fin cómo es convivir con una ansiedad tan limitante y que genera una gran variedad de síntomas.

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Madrid |

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Laura Honrubia es autora del libro 'Cuando abracé la hipocondría', que aborda la ansiedad por enfermedad desde la experiencia personal y profesional, ofreciendo herramientas de superación.

Cuando el miedo a enfermar lo ocupa todo

Una punzada en el costado, un leve dolor en el pecho o una simple molestia digestiva. Para la mayoría de las personas, estos síntomas pasan casi desapercibidos o se olvidan en cuestión de minutos. Sin embargo, para quienes conviven con la hipocondría, cada señal del cuerpo puede convertirse en el inicio de una espiral de angustia.

La hipocondría es una experiencia limitante

Así es el día a día de Laura Honrubia, educadora social que lleva más de 30 años enfrentándose a lo que clínicamente se conoce como trastorno de ansiedad por enfermedad. Laura ha asegurado en Por fin que, lejos de ser una preocupación exagerada, la hipocondría es una "experiencia limitante" marcada por el miedo constante y una alerta permanente.

"Una cosa es ser aprensivo en un momento puntual, algo que nos puede pasar a todos, y otra muy distinta es vivir con este trastorno", ha explicado Honrubia. En su caso, las sensaciones corporales no son interpretadas como algo pasajero, sino como la evidencia de una posible enfermedad seria, incluso mortal.

Este pensamiento no aparece de forma aislada ni es fácil de controlar. Se instala de manera persistente, generando una necesidad constante de comprobación: visitas médicas repetidas, pruebas diagnósticas y una búsqueda incesante de certezas que, paradójicamente, nunca terminan de calmar la ansiedad.

La dificultad de diagnosticarlo

Laura ha asegurado que identificar el problema te ayuda a empezar a manejarlo y ha señalado que el trabajo terapéutico de fondo es "imprescindible". En el caso de Laura, los primeros síntomas aparecieron con siete años: cualquier dolor de estómago era interpretado como una enfermedad grave.

Su historia personal estuvo atravesada por la pérdida temprana de varios seres queridos, incluida su madre. En ese contexto, el cuerpo se convirtió en el canal a través del cual expresar una angustia difícil de verbalizar.

La pandemia: el escenario perfecto para el miedo

Para una persona con hipocondría, el contexto reunía todos los factores desencadenantes: una enfermedad desconocida, información cambiante, incertidumbre global y aislamiento social. A esto se sumaban las dificultades de acceso al sistema sanitario y la ausencia de contacto físico con otras personas.

"Fue la época más difícil de mi vida", ha afirmado Laura, que llegó a generar síntomas físicos diversos.

A Laura la hipocondría no solo le afecta a su bienestar emocional, sino también a su vida laboral y social. En los momentos más intensos, Honrubia ha reconocido haber tenido que ausentarse de su trabajo para acudir a consultas médicas o someterse a pruebas.

El gran reto de la hipocondría: la incomprensión

"Otras personas desarrollan adicciones u otros trastornos como forma de respuesta al malestar psicológico", ha dicho. Además, ha dado importancia a escuchar sin juzgar a quien la padece, ya que frases como "no es nada" o "ya estás otra vez" pueden intensificar el malestar.