Madrid |
A propuesta del Ministerio de Derechos Sociales y Consumo, el Gobierno ha aprobado un real decreto que obliga a los centros escolares a ofrecer menús más saludables y sostenibles, con un mayor protagonismo de frutas, verduras, pescado y legumbres. Por otro lado, se restringe el uso de alimentos ultraprocesados y se prohíbe la venta de bebidas azucaradas, energéticas y bollería industrial.
“Queremos conectar la huerta y el mar con los comedores escolares”, ha afirmado el ministro Pablo Bustinduy, quien ha defendido esta iniciativa como una forma de promover hábitos alimentarios saludables desde la infancia. La norma afecta a todos los centros, tanto públicos, como concertados y privados. Siempre que impartan educación desde infantil hasta ciclos formativos de grado medio.
El nuevo reglamento establece que, como mínimo, se deberán servir cinco comidas equilibradas a la semana, incluyendo fruta y verdura fresca a diario. Además, el 45% de las hortalizas deberán ser de temporada y al menos un 5% del gasto de los menús deberá destinarse a productos ecológicos. También se establece una frecuencia mínima de consumo de pescado (entre una y tres veces por semana) y se limitará a una vez al mes el uso de platos precocinados como pizzas o empanadillas.
En el caso de las frituras, solo podrán elaborarse una vez por semana y deberán cocinarse con aceite de oliva o girasol alto oleico. La ley también obliga a que se ofrezcan menús adaptados para estudiantes con alergias, intolerancias o que sigan dietas por motivos éticos o religiosos, como los veganos.
La medida nace con un claro objetivo, y no es otro que combatir la desigualdad alimentaria. La normativa, que ha contado con la participación de otros cuatro ministerios, entrará en vigor durante el próximo curso escolar, aunque no necesariamente en septiembre. Podría aplicarse de forma progresiva en los siguientes trimestres.
Con esta apuesta por una alimentación escolar más sana y justa, el Gobierno espera no solo mejorar la salud de los más pequeños, sino también apoyar al sector agrícola y ganadero local.