ORGANIZACIÓN CRIMINAL

Desmantelan una red que vendía carne de animales sacrificados ilegalmente a restaurantes y particulares

El producto se distribuía sin control sanitario a diez restaurantes de comida asiática en la Comunidad de Madrid, algunos de ellos con reparto a domicilio, y también se vendía directamente a particulares a través de internet.

Agencias | Tomás Sanjuán

Madrid |

Guardia Civil

La Guardia Civil ha asestado un duro golpe a una organización criminal que comercializaba carne de ganado ovino y caprino sacrificado ilegalmente en mataderos clandestinos. El producto se distribuía sin control sanitario a diez restaurantes de comida asiática en la Comunidad de Madrid, algunos de ellos con reparto a domicilio, y también se vendía directamente a particulares a través de internet.

La operación, bautizada como Pox, ha sido llevada a cabo por el Seprona, que ha detenido a cinco personas y mantiene a otras doce en calidad de investigadas por delitos contra la salud pública, maltrato animal, falsedad documental, pertenencia a grupo criminal y blanqueo de capitales. Los implicados son de nacionalidades española, china, árabe y senegalesa.

El origen de la carne ilegal se encontraba en una explotación ganadera clandestina ubicada en Navahermosa (Toledo), gestionada por el principal investigado. Desde allí, los animales llegaban a mataderos sin licencia, donde eran sacrificados sin cumplir ningún protocolo sanitario ni de bienestar animal.

¿Cómo actuaba esta organización criminal?

Según la Guardia Civil, uno de los puntos clave del entramado estaba en San Fernando de Henares (Madrid), donde los animales eran apilados en condiciones infrahumanas, incluso junto a ejemplares ya muertos. Parte del ganado también se enviaba a un matadero legal en Ávila, donde se mezclaba carne de origen legal e ilegal.

Durante la investigación se han llevado a cabo siete registros, incluyendo explotaciones ganaderas, mataderos y viviendas, así como inspecciones en los diez restaurantes implicados. Cuatro de ellos han sido cerrados cautelarmente.

Además, más de 350 animales han tenido que ser sacrificados por presentar enfermedades graves, malformaciones o estados extremos de desnutrición. Los veterinarios también han alertado del riesgo sanitario que supone este tipo de actividad para la propagación de enfermedades como la viruela ovino-caprina, que causó estragos en 2022 y que originó esta investigación, desarrollada en colaboración con el Ministerio de Agricultura.

En los registros, los agentes han intervenido 10.000 euros en efectivo, documentación falsificada, crotales, medicamentos veterinarios y el instrumental utilizado para el sacrificio de los animales.