La llegada de la primavera es algo que gusta a muchos por el buen tiempo, las horas de sol, la gente sale a la calle más a menudo, aunque para otros no es nada bueno, ya que esta estación es sinónimo de astenia y/o alergia al polen.
Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Crónica, la alergia al polen afecta a 8 millones de españoles y se da con una mayor frecuencia en ambientes urbanos que rurales, ya que la contaminación favorece el efecto.
La alergia es una susceptibilidad especial de algunas personas que hace que respondan de una forma exagerada a uno o varios elementos externos, según informa el Ministerio de Salud.
Los pólenes de las plantas, algunos alimentos, productos químicos, mohos, ácaros de polvo, picaduras de insecto y por lo general, cualquier sustancia capaz de desencadenar una respuesta por parte del sistema inmunitario del organismo se encuentran entre los causantes más comunes de alergia.
Cuando los alérgenos entran por primera vez en el cuerpo, este produce una serie de reacciones y se generan anticuerpos específicos contra esa sustancia. Posteriormente esos anticuerpos viajan a unas células llamadas mastocitos que abundan en la nariz, ojos y pulmones.
Los intensidad de los síntomas dependerán de cada persona, pero los más habituales son:
Para el diagnostico de las alergias se deberá acudir al médico para hacer las pruebas correspondientes que dictaminarán a qué se es alérgico. Una de las alergias más comunes es al polen, ya que afecta aproximadamente al 15% de la población que se llega a incrementar hasta un 30% en los jóvenes.