VENEZUELA POST-MADURO

Más de la mitad de los adultos venezolanos se ven obligados a comer menos para poder alimentar a sus hijos

Según World Vision, desde la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, los precios de los alimentos están por las nubes, se ha disparado la inflación y se ha agravado la inseguridad alimentaria en Venezuela.

Diana Rodríguez Pretel

Madrid |

Audio: Diana Rodríguez Pretel / Imagen: World Vision

La ONG World Vision desvela que el 54,8% de los adultos venezolanos admiten haber tenido que recortar sus raciones de comida para dar prioridad a niños y ancianos.

El estudio, realizado en los hogares de Venezuela entre el 6 y el 13 de enero durante los primeros días tras la detención de Nicolás Maduro, concluye que la subida de los precios y la inflación agravan el hambre en Venezuela, los niveles de estrés y la preocupación en los hogares en un país donde se calcula que al menos 7 de cada 10 venezolanos ya viven en situación de pobreza.

Génesis, una venezolana con cinco hijos, relata que su prioridad es llevarle un plato de comida a ellos “porque la inflación se está comiendo los pocos ingresos que llegan”. “Los precios están subiendo todos los días, la comida está extremadamente cara. La carne es inalcanzable, al menos para nosotros”, lamenta esta madre de familia.

Si un kilo de carne de vacuno costaba en diciembre 12 dólares, su precio marca ahora 25. Y otros productos básicos, como la leche en polvo también han duplicado su precio: a unos 20 dólares los 900 gramos.

La incertidumbre en el país, tras la caída de Maduro, está empeorando la salud mental de los más pequeños

El aumento desmesurado de los precios en Venezuela ha provocado que se dispare -además de inseguridad alimentaria- el malestar emocional de los más pequeños por una tensión más que evidente y el debilitamiento de los entornos protectores.

La inestabilidad y la incertidumbre están afectando a la salud mental de los niños, niñas y adolescentes venezolanos. El 56% confiesa haber experimentado angustia emocional, que se manifiesta en trastornos del sueño, ansiedad y trastornos alimentarios, incluida la pérdida de apetito.