Cómo aumentar el gasto en Defensa: la gran duda que divide a los países europeos
El debate está abierto en Europa que busca fórmulas para aumentar el gasto en Defensa después del ultimátum de Estados Unidos.
Llegó Donald Trump y el efecto dominó continúa. El aumento del gasto en defensa se ha convertido en uno de los temas más controvertidos y urgentes en la agenda europea. Como ha recordado Patxi López, "antes nos fiábamos de que nos iba a salvar Estados Unidos...", pero ahora la situación ha cambiado. La guerra en Ucrania y las presiones de Estados Unidos para que los aliados europeos refuercen sus capacidades militares han puesto de manifiesto la necesidad de incrementar la inversión en seguridad. Con esa medida con amplio consenso, ahora, el debate se centra en cómo financiar este esfuerzo, lo que divide a los países de la Unión Europea, enfrentando a quienes defienden el uso de fondos comunes frente a los que apuestan por los presupuestos nacionales.
La propuesta de Sánchez: financiación mancomunada y eurobonos
Pedro Sánchez se ha erigido como uno de los defensores de articular mecanismos de financiación mancomunada a nivel europeo. Sánchez propone que la UE emita deuda conjunta, a través de eurobonos, para financiar el gasto extra. Esta idea, respaldada por países como Bélgica y Francia, busca aprovechar el bajo nivel de endeudamiento de la UE, que actualmente representa solo el 2,5% de su PIB, según el ministro de Economía español, Carlos Cuerpo.
Además, España ha sugerido que el Banco Europeo de Inversiones (BEI) financie proyectos militares y que se utilicen fondos destinados a la estabilidad financiera para reforzar la partida de defensa. Sánchez también ha reclamado relajar las exigencias fiscales de la UE, permitiendo a los países desviarse temporalmente de los límites de déficit y deuda para invertir en seguridad.
La oposición de Alemania y Países Bajos
Sin embargo, no todos los países están de acuerdo con esta postura. Alemania y Países Bajos se oponen a la emisión de nueva deuda conjunta, argumentando que el aumento del gasto en defensa debe ser asumido por los presupuestos nacionales, algo que, sin embargo, es inasumible para países endeudados como Grecia o Italia. El ministro neerlandés de Finanzas, Eelco Heinen, advirtió de que incrementar el gasto militar requiere "decisiones duras" en los presupuestos, lo que podría implicar recortes en otras áreas. "Lo que gastas en un lado no lo puedes gastar en otro", señalaba.
Por su parte, el ministro alemán Jörg Kukies rechazó la idea de emitir eurobonos y abogó por una flexibilización "muy focalizada" de las normas fiscales, permitiendo a los países solicitar excepciones individuales para gastar más en defensa. Kukies subrayó que no existe una "crisis económica severa" que justifique activar la cláusula general de escape a nivel europeo.
La urgencia de invertir en defensa
La necesidad de reforzar la defensa europea es innegable. Según cálculos de Bloomberg, garantizar la seguridad del continente requeriría una inversión de 3 billones de euros en los próximos diez años. España, por su parte, se ha comprometido a alcanzar el 2% del PIB en gasto militar para 2029, un objetivo que comparten otros miembros de la OTAN. Sin embargo, este aumento no está exento de polémica, ya que desde Sumar lo asocian con un giro hacia el belicismo.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso flexibilizar las normas fiscales para dar más margen a los estados miembros. Esta medida permitiría a los países desviarse temporalmente de los límites de déficit y deuda sin enfrentar sanciones. Sin embargo, algunos países, como Bélgica y Francia, consideran que los presupuestos nacionales no serán suficientes y reclaman el uso de fondos europeos.
El presidente del Eurogrupo, Paschal Donohoe, describió la atmósfera en las reuniones como "de urgencia", subrayando que el debate sobre cómo financiar el gasto en defensa continuará en los próximos días o semanas. Mientras tanto, la UE se enfrenta al desafío de equilibrar la necesidad de reforzar su seguridad con la estabilidad económica y fiscal.