Madrid |
Pese a que la Seguridad Social se lo denegó en primera instancia, este hombre de 60 años ha logrado cobrar una pensión de 3.126,83 euros. Este trabajador cuenta con 33 años cotizados y al sufrir poliomielitis desde la infancia, contaba con una discapacidad reconocida del 33%, que le ampliaron al 46% en 2013.
La primera vez que intentó solicitar la jubilación anticipada por discapacidad, el INSS se la denegó, alegando que no cumplía ni con los requisitos previos de edad ni años de cotización mínimos, ya que había cotizado 12.112 días y se requieren 12.775. También en 2013 le pusieron problemas a la hora de ampliar su discapacidad, ya que no querían aplicársela de forma retroactiva, alegando que reflejaba nuevas patologías y que no se trataba de una mera actualización de la enfermedad.
En primera instancia, la Seguridad Social le dio al hombre la jubilación anticipada voluntaria, por lo que no aplicaron el coeficiente reductor por discapacidad. Tras varias reclamaciones, el afectado decidió presentar una demanda judicial que, tal y como dictaminó el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV), terminó otorgándole la pensión completa, es decir, 3.126,83 euros.
Para el tribunal, las secuelas que el demandante sufría por culpa de la poliomielitis, constituían una enfermedad discapacitante que cumplía con los requisitos establecidos en el ANEXO I del Real Decreto 1851/2009, lo que le permite aplicar los coeficientes reductores de la edad de jubilación. Además, desde el TSJPV señalaron que el porcentaje de discapacidad que presentaba era del 46, superior al 45% requerido por la normativa.
A partir de ahora, además de cobrar el 100% de su pensión, este recurso obliga a la Seguridad Social a abonar la pensión de forma retroactiva, lo que supone casi 113.000 euros por los tres años de distintas resoluciones. Aunque la Seguridad Social ha reclamado no estar conforme con la resolución, el TSJPV ha mantenido su postura.