La banana de Cattelan

Un visitante se come la banana de Cattelan expuesta en el Pompidou-Metz

Un turista que acudió al museo el pasado sábado retiró y consumió esta obra valorada en 6,2 millones de euros.

Carlos Molina Martín-Moreno

Madrid |

Un visitante se come la banana de Cattelan, una obra valorada en 6,2 millones de euros | SOTHEBY'S/ Europa Press

El Centro Pompidou-Metz, en Francia ha sufrido una baja millonaria. Un visitante del museo se comió el pasado sábado la famosa obra del artista italiano, Maurizio Cattelan,"Comediante". Esta representación a un plátano pegado a la pared con cinta aislante y cuenta con un valor de 6,2 millones de euros.

El hombre, cuya identidad no ha trascendido, arrancó la fruta de la pared y se la comió delante de otros visitantes, dejando atónitos tanto al personal del museo como al público presente. El incidente ocurrió en el marco de la exposición “Un Dimanche sans fin”, que reúne algunas de las obras más controvertidas de Cattelan. Sin embargo, según las autoridades del museo, no se trató de un acto vandálico, sino de una acción inesperada que fue rápidamente contenida por el personal de seguridad, quienes repusieron la obra con otra banana sin mayores complicaciones.

No es la primera vez que ocurre

La clave de Comedian no está en la banana en sí, sino en el certificado de autenticidad que acompaña a la obra. El concepto original, presentado por primera vez en Art Basel Miami en 2019, establece que la fruta debe ser reemplazada periódicamente siguiendo las instrucciones del artista. Por tanto, la fruta es un elemento intercambiable, y su valor simbólico supera con creces el material. El museo ha aclarado que la integridad conceptual de la pieza no se ha visto comprometida.

Este no es el primer episodio en el que la famosa banana de Cattelan acaba en el estómago de un visitante. En 2019, el artista David Datuna se comió una edición de la obra en Miami, afirmando que se trataba de una “performance artística”. En 2023, un estudiante hizo lo mismo en el Museo Leeum de Seúl. Incluso el empresario Justin Sun, que adquirió una de las ediciones en una subasta por más de seis millones de euros, protagonizó un acto similar comiéndosela frente a la prensa.

Cattelan se lo toma con humor

Cattelan ha reaccionado con humor al último incidente, señalando que el visitante “confundió la fruta con la obra de arte”, y bromeando con que esperaba que al menos se hubiera comido también la cáscara y la cinta adhesiva. Su respuesta refuerza la intención original de la obra: cuestionar los límites del arte, su valor en el mercado y la reacción del público ante lo absurdo.