La cerámica alerta del impacto de la nueva regulación de emisiones y pide a la UE una revisión del sistema
l sector advierte de un aumento de costes que podría afectar al empleo y la competitividad y reclama una regulación adaptada a su realidad industrial
La industria europea de fabricación de baldosas cerámicas ha expresado su preocupación por la actualización de los parámetros de referencia (benchmarks) del Sistema de Comercio de Emisiones (ETS) publicada por la Comisión Europea, al considerar que incrementará los costes de producción y puede afectar a la competitividad y al empleo.
La propuesta mantiene el recorte máximo del 34 % en las asignaciones gratuitas de derechos de emisión para el sector, lo que, según estimaciones de la industria, supondrá un impacto económico en España de entre 109 y 163 millones de euros anuales.
Desde el sector se advierte de que esta situación puede comprometer la viabilidad de muchas empresas. El presidente de la patronal cerámica española, Ismael García Peris, ha señalado que “la actualización publicada mantiene un nivel de exigencia que genera una elevada preocupación en términos de competitividad, actividad industrial y empleo”.
García Peris ha añadido además que “valoramos que la Comisión Europea reconozca la necesidad de revisar determinados aspectos del sistema, pero es fundamental que esa revisión se traduzca en un marco regulatorio que tenga en cuenta la realidad tecnológica del sector y garantice una transición industrial viable”.
La industria cerámica insiste en que ha propuesto la creación de un benchmark específico para el sector, ya que el sistema actual se basa en referencias generales que no reflejan sus procesos productivos. En este sentido, recuerdan que algunos criterios utilizados en la normativa, como el uso de biomasa en otros sectores, no son aplicables a la fabricación cerámica por limitaciones técnicas.
Aunque la Comisión Europea no ha incluido estas peticiones en la actualización actual, el texto abre la puerta a una revisión del sistema antes de julio de 2026 y a la posible creación de benchmarks sectoriales específicos, algo que la industria considera una oportunidad para seguir negociando mejoras.
El sector cerámico reafirma su compromiso con los objetivos climáticos de la Unión Europea, pero insiste en que la transición ecológica debe adaptarse a las particularidades de cada industria para evitar poner en riesgo la producción y el empleo en Europa.