El obispo de Ciudad Real destaca "la vida entregada a los pobres y marginados" del Papa Francisco
El obispo de Ciudad Real, Gerardo Melgar, ha emitido un comunicado ante el fallecimiento del Papa Francisco en el que destaca su vida entregada a los pobres y a los marginados.
El obispo de Ciudad Real, Gerardo Melgar, ha emitido un comunicado ante el fallecimiento del Papa Francisco en el que destaca su vida entregada a los pobres y a los marginados. Este es el comunicado que ha emitido la Diócesis de Ciudad Real.
El papa Francisco ha muerto esta mañana del 21 de abril de 2025 a las 7:35 h. Ha sido nuestro papa durante 12 años y ha conducido a la Iglesia de Cristo con una vida entregada al servicio especialmente de los pobres y los marginados.
Encomendemos el alma del papa Francisco a la misericordia infinita del nuestro Dios y oremos por su eterno descanso.
Después de una larga estancia en el hospital, y luchando por la vida, al final, sus dolencias, las complicaciones pulmonares y sus 88 años, han llevado al final de su caminar por este mundo.
El papa Francisco nos ha dejado el gran legado evangelizador de una iglesia en salida; una Iglesia que ha de salir a buscar y ofrecer el mensaje salvador de Cristo en todas la periferias y areópagos actuales desde la alegría de amor y desde la alegría del evangelio acompañando a las familias en todas circunstancias por las que atraviesa a través de todas las etapas y momentos de su vida.
La familia es un lugar privilegiado de evangelización y de transmisión, de vivencia y de cultivo de la fe y, por eso, como Iglesia acercándonos como iglesia y miembros vivos y activos de ella, a los colectivos de descartados y marginados de nuestra sociedad actual, trabajando por su promoción humana y cristiana a través de la acción caritativa y el anuncio del evangelio.
El papa Francisco hizo una apuesta por una Iglesia con un talante sinodal, como lo demostró con el último Sínodo sobre la sinodalidad, para que todos nos sintamos implicados como miembros vivos de la Iglesia respondiendo desde la corresponsabilidad que tenemos todos en el logro del anuncio del evangelio y de la presentación del mensaje de Jesús al hombre hoy, como respuesta auténtica a todos los problemas e interrogantes de nuestra sociedad actual.
Que el Dios misericordioso, que Cristo nos anunció con su vida y su mensaje en las parábolas de la misericordia, y que el papa Francisco anunció, también, durante todo su pontificado, y especialmente en el Año de la Misericordia, ofreciendo a todos la imagen de un Dios misericordioso, capaz de compadecerse de nuestras miserias y pecados, lo acoja en sus brazos de Padre y le premie todo el bien que hizo, siendo fiel al encargo recibido de Cristo, de ser el sucesor de Pedro y el primero entre los sucesores de los Apóstoles, para seguir confortando y animando a toda la Iglesia con su vida y su mensaje.
Él ha terminado su peregrinar por este mundo, pero seguro que sigue intercediendo por toda la Iglesia, para que siga haciendo presente el mensaje salvador de Cristo en el corazón de todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo.
Nosotros, como diócesis, nos unimos a toda la Iglesia en oración, por el eterno descanso de nuestro pontífice fallecido, el papa Francisco. Pedimos para que el Padre lo acoja en su seno y le conceda el descanso eterno, para que siga intercediendo también por nosotros y, mientras seguimos caminando por el mundo, seamos capaces de poner en práctica el gran testamento que nos ha dejado de una nueva evangelización, con un nuevo estilo y un nuevo ardor y sigamos viviendo nuestra fe con alegría, y sigamos anunciando a Cristo al hombre de hoy, como la auténtica respuesta a sus problemas e interrogantes actuales.
Orientaciones litúrgicas durante el período de sede vacante
Siguiendo las indicaciones del Secretariado de la Comisión Episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal Española se ofrecen estas indicaciones y orientaciones para «vivir con sentimiento de comunión eclesial y oración este tiempo de espera en la Iglesia, según comunica el Obispado de Ciudad Real.
Noticia de la muerte y misas exequiales:
• Campanas en señal de luto. Una vez conocida la noticia del fallecimiento del Santo Padre, es conveniente que en las catedrales, parroquias y otras iglesias se toquen las campanas en señal de luto, especialmente el mismo día del fallecimiento y el día de las exequias.
• Celebraciones cotidianas de la eucaristía y actos piadosos. En los días antes de la mi-sa exequial en Roma, se puede pedir en las celebraciones de la misa por el papa difunto en el memento correspondiente, y añadir intenciones por él en la oración de los fieles. También se pueden organizar actos de devoción y piedad, como el rezo del Santo Rosario u otros que parez-can adecuados.
• Omisión del nombre del papa en la Liturgia. En la Plegaria eucarística, se omite la fór-mula habitual "con tu servidor el Papa Francisco", ya que la Sede está vacante. Se pasa directa-mente a nombrar al obispo diocesano.
• Misa funeral por el papa difunto. La misa funeral por el Santo Padre no se ha de celebrar antes de las exequias celebradas en la basílica de San Pedro en Roma. Una vez celebradas éstas, durante el período llamado de novemdiales, se organizará un funeral de carácter diocesano en la Santa Iglesia Catedral, y las parroquias y otras comunidades podrán hacerlo también una vez que se haya celebrado el funeral diocesano.
• Formularios para utilizar en la misa exequial. Para esta celebración se podrá utilizar uno de los tres formularios “por el papa” contenidos en las misas exequiales (Misal Romano, pp. 1118-1120), utilizando las lecturas adecuadas y el color morado, siempre que la celebración de la misa exequial no esté impedida por el día litúrgico. El día de las exequias del Santo Padre di-funto en Roma puede celebrarse el Oficio de Difuntos de la Liturgia de las Horas.
Cónclave para la elección del nuevo papa:
• Oraciones por el cónclave y la elección del nuevo papa. Desde el inicio de la Sede Vacante, y muy especialmente desde el inicio del cónclave, se recomienda incluir en la oración de los fieles una súplica por el cónclave y la elección del nuevo papa.
• Misas por el cónclave. Durante el cónclave se puede celebrar, si el día litúrgico no lo impi-de, la misa por diversas necesidades “para elegir un papa o un obispo” (Misal Romano, p. 1004).
• Actos de piedad y devoción. Se pueden organizar momentos de adoración eucarística o rezar el Santo Rosario o realizar otros actos de piedad pidiendo luz para los cardenales electores.
• Campanas en señal de gozo. Una vez conocida la noticia de la elección del Santo Padre, es conveniente que en las catedrales, parroquias y otras iglesias se repiquen las campanas en señal de gozo.