El freno de mano
👎🏻 La UD Las Palmas cae en tiempo de prolongación
⚽ Los amarillos encajaron en el 95 y el 101
David Ojeda | Aleix Valero
Canarias |
Por Román Pérez González
No tengo carnet de conducir, nunca me ha llamado el mundo del motor, aunque sé que sería mucho más práctico si lo tuviera. No es rebeldía, es desinterés. Sé qué es un volante y cuatro detalles de usuario bebé, pero poco más. Sé, por ejemplo, que Las Palmas lleva todo el año jugando con el freno de mano puesto, sé, porque me lo explicó mi esposa después de ver una escena de una peli que no diré, cómo ha de usarse en caso de emergencia.Las Palmas ha jugado muchos días con ese fuego, con marcar y replegar, con dejar el coche en punto muerto, con sacar a Viera para que adormeciera el partido, salió en Leganés hace como dos milenios, pero se olvida muchas veces que ese día hubo una roja al rato de salir y todo cambió y aunque quedó el recuerdo del dominio del capitán, aquello no fue exactamente así.
La UD ha jugado muchas veces a esto, a sestear, a sostener el partido aunque quedasen una montaña de minutos, toda la segunda parte en este caso, jugar a morir de asco al rival y, por consecuencia, al aficionado rival y propio, y cuando se consigue el objetivo uno se pone la traba de tender la ropa en la nariz o en la boca y sigue por el bien común, se es egoísta, se es interesado, pero en días como este en el Carlos Belmonte solo uno puede tratar de asumir la cara de bobo con la que regresa a casa; estuvo muy bien en la primera parte y lamentable en la segunda; podrá excusarse Luis García en las ocasiones erradas por Jesé, agarrarse a eso o al penalti por mano tras falta, pero el caso es que el pestazo a empate llegaba desde hacía rato.
Ya son demasiados partidos para tratar de entender algunos cambios o algunas gestiones de minutos o por qué no seguir siendo los dueños del partido si con esto la cosa iba de escándalo. Y claro que el rival juega y aprieta, pero si le das todo el protagonismo puede pasar lo de hoy, que te remonten, que no sepas parar el partido, ni mediante cambios, ni mediante protestas ni matando el encuentro solo sobreviviendo con despejes de Barcia y Mika sin proponer absolutamente nada en ataque.
15–3 fue el balance en la segunda parte de disparos y aún así se llegó con todo el botín al minuto 95. Claro que se pudo ganar y claro que estaríamos privados en este momento por haber conseguido los puntos, pero el caso es que el freno de mano falló esta vez, la reacción esta vez no fue la de otros días y la sensación es que el equipo no termina de soltarse, de lanzarse de cabeza a por los puestos de ascenso directo porque el temor a perder lo ganado desde la banda pesa más o es más importante que cualquier intento de riesgo en ataque.