Los médicos forenses que elaboraron los informes periciales han declarado este martes en el juicio con jurado de la Audiencia Provincial de Baleares que la víctima del crimen de la Colònia de Sant Jordi presentaba el rostro desfigurado por la paliza y que su cuerpo no mostraba lesiones de defensa, lo que apunta a que no pudo resistir el ataque.
Según los facultativos, el cadáver presentaba múltiples contusiones en el cráneo, el rostro y el cuello, con huesos rotos en las órbitas de los ojos y la nariz, y fracturas en el torso y las costillas. Las lesiones eran compatibles con golpes reiterados con el pie sobre la cabeza, el cuello y el tórax mientras la víctima estaba boca abajo en el suelo.
Los peritos han añadido que la mujer tomaba medicamentos prescritos contra el dolor, como fentanilo y tramadol, lo que la hacía físicamente vulnerable y habría dificultado aún más cualquier posibilidad de defensa.
Los hechos se remontan al 25 de septiembre de 2024, cuando el acusado propinó una paliza a la madre de su expareja en el domicilio que compartían en la Colònia de Sant Jordi hasta causarle la muerte. La Fiscalía solicita 20 años de prisión, mientras que la acusación particular pide prisión permanente revisable. El juicio continúa esta semana en la Audiencia Provincial.