Redacción | Elka Dimitrova
Madrid |
¿Puede una pera convertirse en una nariz, una seta en una oreja y una granada en una barbilla? El pintor italiano Giuseppe Arcimboldo demostró en el siglo XVI que sí. La directora del Museu del Calçat i de la Indústria de Inca, Aina Ferrero, ha dedicado una nueva entrega de Salseo en el Museo, en 'Más de uno Mallorca', a este artista capaz de construir rostros humanos con frutas, verduras y otros elementos de la naturaleza.
Una de sus series más conocidas, Las cuatro estaciones, representa el otoño con productos propios de esta época del año. Una propuesta que, además de sorprender por su originalidad, reivindica los alimentos de temporada y juega con la percepción del espectador: de lejos se distingue un rostro; al acercarse, aparecen todos los ingredientes.
Arcimboldo llevó su ingenio hasta la corte de los Habsburgo. El emperador Rodolfo II, admirador del pintor, fue retratado como Vertumno, una divinidad romana vinculada a las estaciones, la vegetación y los frutos. La imagen también tenía una lectura política: simbolizaba la prosperidad del territorio y la abundancia de alimentos.
Ferrero también ha explicado las llamadas pinturas reversibles, obras que, al girarlas, pasan de parecer un bodegón a revelar un rostro humano. Un ejemplo de cómo el arte juega con lo que vemos y con la interpretación que hace nuestro cerebro.
La conversación ha viajado además hasta el LAM Museum de los Países Bajos, con una instalación del artista Itamar Gilboa sobre los alimentos consumidos durante un año, y ha recalado en Mallorca en la Fundación Toni Catany, donde la fotografía de bodegones y objetos cotidianos recupera técnicas antiguas.
Como recuerda esta sección de Onda Cero Mallorca, hay muchas formas de acercarse a un museo: basta con mirar con otros ojos. Y te lo explicamos aquí con nuestra querida Aina Ferrero.