El sueño de Alsina: "¿Milei, Ayuso y Abascal tendrán un grupo en Whatsapp llamado "los pateadores de culos zurdos?"
El director del tramo magazine de Más de uno expone esta experiencia onírica donde se cuestiona si el presidente argentino, el líder de Vox o la presidenta de la Comunidad de Madrid tendrán un chat donde comparten sus ideas antisanchistas.
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Madrid |
Esta noche soñé……que despertaba.
Preguntándome qué fue de las preguntas. No las de Amón, que ahora ya se pregunta menos porque durante años se preguntó demasiado. Sino qué es la amistad, por ejemplo. Le había escuchado a Marta, antes de caer rendido, que Milei había proclamado que él es amigo de Ayuso y de Abascal. Me pregunté si no deberían obligar a los políticos a tener al menos un amigo –-al menos uno— que tuviera una ideología distinta a la suya y que les tocara un poco las narices, con la diestra o con la zurda, tanto monta monta tanto, la turra que da Milei con los zurdos.
Qué será la amistad para estos tres amigos, Milei, Ayuso, Abascal. ¿Tendrán un grupo de Whatsapp llamado "los pateadores de culos zurdos"? ¿Hablarán por las noches para comentar cómo les ha ido el día? ¿Quedarán cuando uno de ellos esté decaído? ¿Se irán de vacaciones juntos? ¿Será que ahora se llama amistad a votar lo mismo?
Temí que las preguntas se batieran en retirada en los programas de actualidad y en las tertulias ante el avance imparable de las afirmaciones categóricas. Pero me incorporé de la cama, encendí una vela y descubrí que tenía la habitación inundada de preguntas. Había cientos de tarjetones con frases entre interrogantes, como si en lugar de en casa viviera, de repente, en un concurso.
Cogí uno al azar. Lo leí. ¿Ha escrito Pérez Reverte una novela de género fantástico? Me guardé el tarjetón en el bolsillo del pijama para cuando vea a Reverte el martes. Probé con otro: ¿No habrá nadie en el PSOE que declare su amor a Leire Díez? ¿Nadie que le envíe un beso, agradecido, por haber chapoteado con garbo en las cloacas? Comprobé que había preguntas de todo tipo: ¿Volverán alguna vez los Javis de Los Ángeles? ¿O cuando vuelvan ya serán Javier y Javier, dos hombres con dos destinos diferentes? ¿Cuántas viviendas dices que va a construir Feijoo, serán de ladrillo tradicional o prefabricadas, sabrá hacer cemento o alicatar un baño?
Agarré otro tarjetón: ¿Pumpido no era sanchista? ¿Qué hace que no ampara a los nietos desposeídos de su voto? Venía otro tarjetón grapado a éste: ¿Queda algún magistrado neutral? No, no en el Constitucional, ¡en España!
Dejé de leer preguntas pero no dejé de preguntarme si Sánchez se habrá enterado de que los músculos, cuando sienten el frío, generan una molécula que prolonga la vida. Lo he leído en 'Nature', que es la única revista que leo ahora. ¿Acaso la frialdad de Sánchez es lo que ha alargado su vida política?
¿Estará ensayando ya el presidente, ante el espejo, para parecer joven, simpático y bromista en la charla promocional que va a dar a un programa privado que emite por la noche la televisión pública? Para ser enemigo de las privatizaciones tiene predilección el presidente por las productoras privadas. Sí, sólo por algunas, vale. Hay cosas que no cambian.
A los presidentes en Estados Unidos les escriben chistes para que hagan reír a los donantes a los que sacan dinero en sus cenas recaudatorias. Aquí le salían solos, los chistes, a Rajoy, que es un cómico innato, o sea, sin voluntad. Aznar, cuando contaba un chiste, se lo reía él mismo y se lo reía él sólo, porque al resto del personal no le hacía gracia. A Zapatero le convencieron de que era un tipo divertido a base de celebrarle cualquier cosa que dijera en un mitin, hasta que un día se puso a hablar del universo que es infinito, y del ser humano que es la única especie que lee libros, y lo hizo con la misma solvencia con que hablaba del "estatut" —o sea, poca—, por eso la broma empezó a resultar pesada, no te digo ya cuando aparecieron las joyas.
Sánchez, humor, lo que se dice humor, no gasta. Se nota cuando va al Congreso, que en lugar de bromas le salen chulerías y en lugar de sonrisas, carcajadas sobradas. A mí, la gente cuyas carcajadas no guardan proporción con sus bromas me escama. Hay un algo ahí "creepy". Creo que haría mejor el presidente yendo al programa con Begoña para poder besarse los dos una hora entera, sin tregua, y sin preguntas ni nada.
Y ya si le dejase decir algo a ella en lugar de hablar siempre él sería la bomba. Mira, otra pregunta. Por qué hay hombres que hablan siempre por sus mujeres, por qué el mayor mérito que reconocen en ellas es haber deseado estar a su lado.
Me pregunté si el hecho de que dos partidos pasteleen no presentar listas de uno algunas provincias a cambio de que el otro le compense con unos cuantos senadores a dedo no debería llamarse ingeniería electoral. O sea, maniobra. Dónde están los heraldos de la pureza democrática cuando la artimaña se cuece en su propio bando.
Decidí volverme a dormir y soñar que Milei se había vuelto sereno, sobrio, sosegado. Sin dejar de ser ultra, pero sin andar insultando todo el rato. Ayuso le había regalado un peine pagado por la Comunidad de Madrid. Y él, en agradecimiento y por primera vez en su vida, salía en las fotos repeinado.