Toni Tur Bonet: “No se puede aplazar más el debate porque el campo ibicenco está en decadencia”
El presidente de la Cooperativa Agrícola de Sant Antoni denuncia en Más de Uno Ibiza y Formentera la falta de soluciones urgentes para la agricultura pitiusa ante los largos episodios de sequía que sufre la isla
Illes Balears |
El presidente de la Cooperativa Agrícola de Sant Antoni, Toni Tur Bonet, Secorrat, ha advertido este lunes en Más de Uno Ibiza y Formentera que el campo ibicenco vive una situación límite debido a la falta de agua y a la inacción de las administraciones y por ello ha asegurado que “está en una decadencia de sobrevivir o no sobrevivir que provoca que no se pueda aplazar más el debate”.
En este sentido ha asegurado que según datos del Fondo de Garantía Agraria y Pesquera de las Illes Balears solo quedan 63 agricultores profesionales en Ibiza, de los cuales apenas una veintena son menores de 40 años, y por ello también ha recordado que el sector primario ya presentó hace un año un manifiesto con medidas urgentes para afrontar la crisis hídrica, pero que “esas medidas aún no se han ejecutado mientras se van perdiendo agricultores de toda la vida”.
Por otro lado, el presidente de la Cooperativa Agrícola de Sant Antoni a alertado de que la falta de lluvias, unida a la escasez de infraestructuras hídricas efectivas, está afectando gravemente tanto a cultivos de secano como a regadíos, especialmente los frutales y la hortaliza de temporada.
Y por todo ello, ha reclamado la necesidad de disponer de agua regenerada de calidad procedente de depuradoras, además de acceso a agua desalada, aunque ha matizado que “es la opción más cara y menos viable para los agricultores”. Incluso, ha criticado duramente que no se estén limitando los usos recreativos del agua mientras la agricultura, “que es el agua de comer”, se ve comprometida.
Finalmente, Tur Bonet ha concluido asegurando que “el problema no es que las administraciones no hagan nada, sino que lo que hacen llega tarde y mal como queda demostrado en que muchas inversiones en infraestructuras hídricas se eternizan y no resuelven el problema inmediato, con el riesgo añadido de que quizá cuando todo esté listo ya no quede nadie en el campo”.