Antoni Ferrer Abárzuza: “La historia de Ibiza hubiera sido muy diferente si no hubiera producido sal”
El prestigioso historiador ibicenco ha repasado en Más de Uno Ibiza y Formentera la importancia de la sal en la Edad Media tras haber impartido una conferencia sobre este tema en la pasada edición de la Fira de la Sal que se celebró en Sant Jordi
Illes Balears |
El brillo blanco de las salinas de Ibiza esconde siglos de historia, comercio y trabajo colectivo y por ello, en el marco de la novena Fira de la Sal de Sant Jordi, el historiador Antoni Ferrer Abárzuza ofreció una conferencia que devolvió la mirada a la Edad Media, cuando la sal fue el motor económico y social que modeló la identidad de la isla.
Por ello, ha pasado por los micrófonos de Más de Uno Ibiza y Formentera donde ha explicado que la producción de sal en Ibiza "alcanzó gran relevancia a partir del siglo XIII, cuando en 1267 los propios habitantes de la isla asumieron la gestión de las salinas, hasta entonces controladas por los señores feudales y cuando a cada ciudadano se le asignaba una parte de la cosecha según su riqueza, lo que implicaba a toda la población en el trabajo de extracción en un modelo de producción participativo y singular en el Mediterráneo medieval".
Además, el historiador ha recordado que la sal fue el equivalente al “turismo de aquella época porque fue una industria internacional que atrajo a mercaderes genoveses y de otros lugares, y porque proporcionó a Ibiza una fuente de riqueza en divisas difícil de igualar".
Desgraciadamente, Antoni Ferrer Abárzuza también ha recordado que "los conflictos políticos y las guerras entre la Corona de Aragón y Génova provocaron altibajos en su comercio llegando la decadencia de este comercio de la sal entre los siglos XVI y XIX, cuando otras exportaciones como la algarroba o el esparto ganaron terreno”. Sin embargo, a pesar de ese declive, los vestigios de aquella época siguen muy presentes en la isla y "es que desde la torre de la Sal Rossa hasta los estanques y topónimos de las salinas, el legado de aquella producción medieval se mantiene vivo" y por ello ha insistido "en la necesidad de profundizar más en la historia local en escuelas e institutos, no solo por su valor patrimonial, sino porque a través de ella se entiende mejor la gran historia de la humanidad y, sobre todo, que la historia de Ibiza hubiera sido muy distinta si no hubiera producido sal".