En este comunicado expresan su negativa a facilitar el desalojo por consideran que convertir la vieja cárcel en un centro de convivencia para los mayores del barrio "no es una decisión técnica ni una necesidad social urgente. Es una decisión política que responde a una ofensiva sostenida contra los espacios autogestionados de la ciudad", y ponen como ejemplo anteriores casos como el centro Luis Buñuel o la Harinera de San José.
Desde la Asociación El Cantero, su portavoz, Josan Pérez, explica que desde hace dieciséis años "se hacen desde conciertos hasta actividades culturales de todo tipo. Todas son abiertas al barrio entero y son muy participadas". El portavoz vecinal señala un elemento que hasta el momento no está dentro del debate. "Protege el edificio en sí. Sólo hace falta imaginar cómo estaría ahora el lugar tras dieciséis años de descuido y desalojo", señala; y añade que se está ahorrando a la ciudad "muchísimos millones en rehabilitación de un edificio histórico".
Sobre las pintadas amenazantes aparecidas en los últimos días en las proximidades de la antigua cárcel, en El Cantero dicen que "nadie plantea que arda nada, pero sí la certeza de que defendamos, por supuesto pacíficamente, que el Kike Mur permanezca". En opinión de Josan Pérez, el barrio está con la asamblea del Kike Mur, pero "desde el Ayuntamiento no se está teniendo en cuenta la opinión del barrio y de las asociaciones".