Corea y Japón 2002: La leyenda de Ronaldo Nazario
Repasamos con Alberto López Frau lo más destacado del Mundial de Corea y Japón 2002 en el que brilló Ronaldo y en el que España sufrió uno de los arbitrajes más polémicos que se recuerdan.
USA 94: La Brasil menos jogo bonito y la desolación de Baggio
Italia 90: Alemania le arrebata su segundo Mundial a Maradona
Si un nombre sobresalió por encima de todos en el Mundial de Corea y Japón 2002 fue, sin duda alguna, el de Ronaldo Nazario. Brasil consiguió su quinta, y de momento última, estrella en la última gran actuación que se recuerda de la canarinha en una Copa del Mundo.
Fue la tercera final consecutiva para Brasil, que coronó en USA 94 y perdió ante la anfitriona en Francia 98, para lograr un hito que aún no ha conseguido ningún otro país: ganar cinco mundiales.
Y si lo logró fue gracias a la gran actuación de Ronaldo Nazario, protagonista absoluto de un Mundial al que llegó tras recuperarse de una rotura de rótula que cambiaría su carrera para siempre. Pero antes, le dio para ser el líder de Brasil marcando ocho goles, dos de ellos en la final ante Alemania.
La Brasil de Scolari era muy parecida a la de Parreira, con un centro del campo formado por tres mediocentros para equilibrar el juego del equipo (Kleberson, Edmilson y Gilberto Silva), y tres bestias en ataque: Ronaldinho, Rivaldo y Ronaldo.
Klose fue otro de los hombres que brilló en el Mundial con sus cinco goles en la Alemania de Rudi Völler, pero la actuación de Ronaldo, peinado incluido, lo eclipsó absolutamente todo.
El Mundial de Corea y Japón es también recordado por las malas actuaciones de algunas selecciones que partían como favoritas, como la Francia de Zidane, que llegaba como vigente campeona del Mundo y de Europa; o la Argentina de Bielsa, que tras firmar una brillante fase de clasificación no logró superar la fase de grupos.
Esta Copa del Mundo es recordada, además, por los polémicos arbitrajes favorables a Corea del Sur, especialmente en los partidos ante Italia y España, que llevaron a la selección anfitriona a alcanzar las semifinales.
El robo de Al-Ghandour
La actuación de España en este Mundial estuvo marcada por el arbitraje de Al-Ghandour en el partido de cuartos de final ante Corea del Sur, pero antes la selección dirigida por José Antonio Camacho venía firmando un gran torneo.
España ganó los tres partidos de la fase de grupos ante Eslovenia, Paraguay y Sudáfrica y, aunque sufrió ante la República de Irlanda, logró el billete a cuartos en la tanda de penaltis gracias a una gran actuación de Iker Casillas.
Llegaron los cuartos y el final del sueño. España se topó ante una de las anfitrionas, Corea del Sur, en un partido al que llegaba sin su mejor jugador: Raúl. Pero no fue eso lo que mermó al equipo de Camacho, sino el polémico arbitraje de Al-Ghandour.
El árbitro anuló dos goles a la selección española. El primero a Rubén Baraja por una supuesta falta previa de Iván Helguera, y el segundo a Fernando Morientes señalando que el balón había salido del campo antes del centro de Joaquín. Ninguna de las dos cosas sucedió.
El partido llegó a la tanda de penaltis y ahí España se fue a casa tras un fallo de Joaquín poniendo así fin a una Mundial en el que nos hizo a todos soñar con la primera estrella.