MUNDIAL DE FÚTBOL

Italia 90: Alemania le arrebata su segundo Mundial a Maradona

Matthaus lideró a una selección que se impuso con polémica en la final y se llevó un Mundial en el que Maradona volvió a ser protagonista.

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Roberto Gómez Ramos | Alberto López Frau

Madrid |

El Mundial de Italia 90 es recordado por varias imágenes icónicas, algunas de ellas relacionadas con Diego Armando Maradona que se quedó a las puertas de hacer historia levantando su segundo Mundial consecutivo con Argentina, un hecho que solo ha ocurrido dos veces en la historia (la última en 1962).

Argentina llegó a la final tan solo cuatro años después de alcanzar la gloria en México 86, pero esta vez perdió ante Alemania (ya unificada) con polémica, ya que se decidió por un penalti que no fue y que transformó Andreas Brehme.

Alemania firmó un gran torneo, aunque su triunfo se vio deslucido por ese penalti decisivo en la final y las bajas con las que Argentina llegó a ese partido (Giusti, Batista, Olarticoechea o Caniggia).

Esa final, disputada en el Olímpico de Roma, dejó una de las imágenes más recordadas de la historia de los Mundiales con Maradona respondiendo con insultos a la cámara a la sonora pitada al himno argentino antes del partido. El propio Maradona había retado al país tras la semifinal en la que Argentina se enfrentó a Italia.

El gran protagonista del torneo fue Lothar Mattäus, un todocampista que lideró a la selección alemana a su tercer título de campeón del mundo marcando cuatro goles. También destacaron Totò Schillaci, pichichi del torneo en una Italia que terminó tercera, y Roger Milla, que llevó a Camerún hasta los cuartos de final.

Italia 90 dejó, además, imágenes icónicas como la segunda mano de Dios de Maradona en el partido ante la URSS para evitar un gol que habría dejado a Argentina en una situación al borde de la eliminación en fase de grupos, o los incidentes de los hooligans ingleses en Cagliari.

Una España de menos a más que no logró superar el primer cruce

La selección española no firmó un buen Mundial. A pesar de llegar tras firmar una fase de clasificación brillante, el empate en el debut ante Uruguay (0-0) cambió los planes del seleccionador, Luis Suárez.

Las críticas y el mal ambiente se apoderaron de la concentración de la selección, aunque ganó los dos siguientes partidos y logró clasificarse a los octavos de final.

El primero de ellos ante Corea del Sur (1-3) con un hat trick de Michel y aquella famosa imagen gritando "¡Me lo merezco!" tras marcar uno de esos goles. El segundo, ante Bélgica (1-2), en un gran partido de la selección.

El cruce de octavos fue ante Yugoslavia en Verona, un partido que España mereció ganar, pero en el que cayó en la prórroga (1-2) con un gol de falta de Stojkovic.