Hay que ser un hombre poderoso, uno de los más poderosos, sino el que más, para hacer el ridículo durante tanto rato y con tanto aplomo y que nadie de tu equipo se atreva a decirte que lo mejor es parar. No he visto muchos partidos de fútbol, pero he visto muchas ruedas de prensa del Ibex, y lo que hizo ayer Florentino Pérez es realmente extraordinario. El resultado fue muy desconcertante. Una mezcla entre Sucession y Ozores. No es frecuente ver un hombre tan poderoso y tan prestigioso salir a exhibir en riguroso directo por qué ya no lo es tanto.
El presidente del Real Madrid, y presidente también de una empresa del Ibex, como él mismo se encargó de recordar, dio ayer una rueda de prensa de más de una hora que ayudó a entender por qué no daba ninguna desde 2015. A lo mejor entonces no era tan intolerable dar paso a una periodista llamándola "esa niña" y decir que tiene "derecho a hablar", porque el resto eran "todos muy feos". O dudar que una periodista deportiva sepa de fútbol por ser mujer. Ahora es muy vergonzoso.
Lo primero que hizo Florentino fue convocar elecciones al club, hasta ahí todo normal. Hasta ahí. Luego empezó una retahíla de autoelogios y reproches en bucle. Insistió mucho el presidente del Real Madrid en que iba a darse de baja como suscriptor de ABC por y lo mucho que le dolía que critique tanto al Real Madrid, porque era el periódico que leía su padre. En que lleva dos años sin títulos no quiso insistir.
Insistió mucho también en que el club es de los socios, aunque diciendo que le tendrán que echar a tiros daba más bien a entender que se piensa que es suyo. En que él es el mejor presidente de la historia insistió mucho también. Y seguramente sea cierto, por eso fue tan desconcertante ver dilapidar así su imagen.
Florentino cargó tanto contra periodistas, algunos ya jubilados incluso, que dio a entender que las elecciones las convocaba contra ellos. Y de paso puso en bandeja a quien quiera desafiarle todas las razones por las que el hombre más poderoso del Real Madrid desde el año 2000 parece ya de otra época.
Qué falta de tino
tuvo Florentino