Danny León, el skater que deslumbró con su truco en el eclipse: "Yo me lo perdí, pero sabía que mucha gente iba a subirlo"
El skater español Danny León ha contado en "Una tarde Más", con Alicia Heras, cómo preparó durante meses la fotografía que protagonizó durante el eclipse solar y que ha acumulado millones de reproducciones. Para conseguirla tuvo que coordinar a un equipo de ocho personas y concentrarse exclusivamente en la rampa durante los apenas 30 segundos de totalidad.
Durante unos segundos, mientras buena parte de España miraba al cielo, Danny León tenía que hacer justo lo contrario. El skater se enfrentó a uno de los momentos más precisos de su trayectoria: ejecutar varios trucos sobre una rampa mientras un equipo de fotógrafos trataba de capturar el instante exacto en el que el eclipse solar alcanzaba su totalidad.
El resultado se convirtió en una imagen que se difundió rápidamente por redes sociales. Pero detrás de esa fotografía hubo meses de preparación, desplazamientos, pruebas y una planificación medida al segundo. León ha explicado en "Una tarde Más", junto a Alicia Heras, cómo se organizó el proyecto y qué ocurrió durante esos 30 segundos.
Una idea que empezó meses antes
La fotografía surgió a partir del trabajo del fotógrafo ICAN, especializado en realizar imágenes relacionadas con el Sol y la Luna. León ya había participado anteriormente en proyectos similares y, según ha explicado, la propuesta de aprovechar el eclipse para unir el skate y la fotografía fue tomando forma entre varios colaboradores.
El equipo escogió una localización en Nogales, cerca de Huesca, y se desplazó hasta allí el día anterior. No contaron con el apoyo de ninguna marca: cada participante acudió con sus propios medios y algunos incluso durmieron en los coches antes de comenzar el montaje.
"Todo esto fue un proyecto personal de cada uno. No teníamos ayuda de ninguna marca ni de nadie", ha explicado León.
La preparación incluyó montar la rampa, estudiar la posición del Sol y calcular desde dónde debían trabajar los fotógrafos. El día anterior hicieron pruebas durante el atardecer para determinar cómo evolucionaba la luz y cuál era la posición adecuada para cada cámara.
Ocho personas y apenas 30 segundos
El proyecto implicó a ocho personas. Cinco se encargaron de las cámaras, mientras otros dos colaboraron con el montaje de la rampa y el sistema utilizado para proporcionar velocidad al skater. León era el encargado de ejecutar los trucos.
La velocidad necesaria para realizar los saltos no procedía únicamente de la pista. El equipo utilizó un "winch", un mecanismo que permite recoger una cuerda mediante un motor y que León accionaba con un mando a distancia. El sistema le permitía alcanzar la velocidad necesaria antes de soltarlo y ejecutar el salto.
La dificultad aumentaba porque el sistema debía recogerse después de cada intento. Dos personas tenían que encargarse de recuperar la cuerda mientras León se preparaba para volver a lanzarse.
"Yo estiro hasta cierto punto, lo pongo tenso, le doy el ok al chico que tiene el control, me lanza y llega un momento en el que suelto el winch y hago el aéreo", ha relatado.
El momento decisivo duró apenas 30 segundos. El equipo había realizado entrenamientos con cronómetro para saber cuántos intentos podían hacer durante la totalidad del eclipse. El objetivo era conseguir dos o tres trucos, dependiendo de la rapidez con la que se pudiera recuperar el cable.
El riesgo de que todo fallara en cuestión de segundos
La planificación no garantizaba que la imagen saliera como estaba prevista. León explica que había varios factores que podían arruinar el resultado: desde un fallo en el truco hasta una pequeña piedra en la pista, el viento o incluso los nervios del propio deportista.
También los fotógrafos tenían que reaccionar con precisión ante los cambios de luz. Al producirse el eclipse, las condiciones de iluminación cambiaban rápidamente y cualquier error de enfoque, encuadre o configuración podía hacer que se perdiera el instante.
"Había más opciones de que saliera mal, de que a que saliera bien", ha resumido el skater.
Por eso, durante los entrenamientos también tuvo que acostumbrarse a patinar con una iluminación cada vez menor. El objetivo era que la falta de luz no modificara sus movimientos durante los segundos más importantes.
León no pudo ver el eclipse por su dedicación al truco
Una de las cuestiones que más le han preguntado después de la publicación de las imágenes es si pudo contemplar el eclipse. La respuesta es no. León decidió no utilizar gafas porque durante esos segundos debía concentrarse exclusivamente en la rampa. Además, había estado realizando fotografías antes y después de la totalidad, cuando la luz iba cambiando progresivamente.
Durante los 30 segundos de totalidad, el equipo había decidido no utilizar una cuenta atrás convencional. La orden era aprovechar cada segundo disponible para realizar el mayor número posible de intentos.
"Yo no podía mirar a ningún lado más que a la rampa", ha contado.
Así que mientras fotógrafos y espectadores observaban el fenómeno, él permaneció concentrado en la ejecución de los trucos.
"Yo me lo perdí, pero sabía que mucha gente iba a subir el eclipse y a través de redes lo iba a ver", ha explicado.
El propio equipo, sin embargo, no esperaba el resultado que obtuvo. León cuenta que, una vez terminada la sesión, los fotógrafos estaban muy emocionados al comprobar las imágenes y los vídeos que habían conseguido.
De una idea entre amigos a millones de reproducciones
La publicación alcanzó rápidamente millones de visualizaciones y se convirtió en uno de los trabajos más destacados de León en redes sociales. El deportista ha explicado que cada integrante del equipo grabó el proceso desde diferentes perspectivas y que próximamente tienen previsto publicar una pieza documental en YouTube sobre todo el proyecto.
También irán mostrando imágenes del proceso y de la parte logística que quedó fuera de la publicación original.
El éxito de la fotografía supone, además, un nuevo capítulo en una trayectoria que León asegura que nunca había imaginado de esta manera. Empezó a patinar a los nueve años porque era una actividad que le gustaba y, con el tiempo, llegaron los patrocinios y las oportunidades de competir al máximo nivel.
"Todo esto siempre ha sido porque me gustaba y por pasión", ha señalado.
El skater recuerda que su trayectoria ha estado marcada por oportunidades que fueron apareciendo progresivamente. Entre ellas estuvo su participación en los Juegos Olímpicos, después de que el skate alcanzara la categoría olímpica.
El próximo proyecto ya está sobre la mesa
La fotografía del eclipse tampoco parece ser el final de esta serie de proyectos. León ha contado que la idea de combinar su deporte con fenómenos astronómicos comenzó anteriormente con trabajos relacionados con el Sol y la Luna.
Después llegó el eclipse como una forma de reunir ambos elementos en una sola imagen.
Y ya hay nuevas ideas en marcha. Según ha explicado, uno de sus colaboradores le ha planteado otro proyecto para dentro de dos años, aunque todavía no ha revelado en qué consiste.
La posibilidad de viajar para realizar una nueva fotografía también ha aparecido durante la entrevista. Entre las propuestas mencionadas estuvo Egipto y sus pirámides, aunque León bromeó con la posibilidad de que, en esa ocasión, pudiera disfrutar del fenómeno en lugar de tener que estar sobre la tabla.
Por qué eligieron una canción de Michael Jackson
La entrevista también permitió conocer un detalle de la publicación que había generado curiosidad entre los seguidores: la elección de una canción de Michael Jackson para acompañar el vídeo.
León explicó que la propuesta partió de Ozzy, uno de los integrantes del proyecto, y que la elección encajaba con el concepto del vídeo.
"Mi madre es super fan de los atardeceres y de Michael Jackson. Y como que tenía mucho sentido también", ha contado.
Para León, el resultado de todo el proyecto ha terminado siendo algo que va más allá de una simple fotografía deportiva. El objetivo inicial era conseguir una imagen que solo podía realizarse durante unos segundos y que exigía que todas las piezas encajaran al mismo tiempo. La preparación terminó siendo tan importante como el propio salto.