ENTREVISTA EN JULIA EN LA ONDA

Así funciona la placenta artificial que busca evitar secuelas en prematuros extremos: "Creemos que en dos o tres años podremos hacer una primera prueba en humanos"

El doctor Eduard Gratacós y la doctora Elisenda Eixarch han presentado en Julia en la onda el proyecto con el que buscan desarrollar una placenta artificial, también denominada incubadora líquida fetal, que permita mejorar la supervivencia y reducir las secuelas a largo plazo de los bebés prematuros extremos.

ondacero.es

Madrid |

Alrededor de 25.000 niños nacen cada año en Europa antes de las 26 semanas de gestación. Aunque los avances de la neonatología han aumentado sus posibilidades de sobrevivir, cuanto más prematuro es el nacimiento, mayor es el riesgo de sufrir complicaciones y secuelas a largo plazo.

"Es muy vulnerable por no estar preparado para vivir", ha explicado el doctor Eduard Gratacós en Julia en la onda. Por debajo de los seis meses de embarazo, los resultados comienzan a empeorar y la preocupación ya no se limita únicamente a la supervivencia del bebé, sino a las secuelas que pueda tener a largo plazo: "El problema es la morbilidad que tienen a largo plazo, las secuelas", ha asegurado la doctora Elisenda Eixarch.

Ambos profesionales han conversado con Julia Otero para explica el funcionamiento y el objetivo de la placenta artificial que se encuentran desarrollando como parte del proyecto fetaLife, de los hospitales Clínic y Sant Joan de Déu de Barcelona. También denominada incubadora líquida, en ella se recrea la bolsa uterina para albergar a aquellos bebés nacidos prematuramente en condiciones extremas.

La dificultad de reproducir las condiciones del útero materno

Cuando un bebé nace de manera prematura, los neonatólogos tienen que ayudarle a respirar, a alimentarse y a mantener la temperatura corporal, ya que sus pulmones, su cerebro, el aparato digestivo y la piel son muy inmaduros, por lo que cualquier variación en las condiciones del entorno puede provocar complicaciones.

La propuesta con la que trabaja el equipo barcelonés —uno de los tres grupos en todo el mundo que trabaja en un proyecto de esta magnitud— consiste en tratar al bebé como lo que es: un no nacido. Para ello, esta incubadora líquida —como prefieren llamarla— intenta reproducir las condiciones del útero y de la placenta de la madre, de manera que el feto se encuentre rodeado de líquido y reciba los nutrientes y el oxígeno a través del cordón umbilical.

"La idea es exactamente la misma. Es reproducir las mismas condiciones que se dan dentro del útero materno", ha explicado Eixarch.

¿Cómo se traslada a un feto desde el útero de la madre a la incubadora líquida?

Uno de los pasos más complicados y de los mayores desafíos del proyecto es trasladar al feto desde el útero materno hasta la placenta artificial sin que el cordón umbilical se cierre. ¿Por qué? Porque al entrar en contacto con el exterior, el cordón activa de manera natural el mecanismo que interrumpe la circulación con la placenta y se cierra.

Es por esto, por lo que el equipo actúa muy rápidamente para evitar esos cambios de temperatura provocados por el contacto con el exterior y realizar maniobras muy cuidadosas con el objetivo de lograr que el organismo considere que sigue dentro del útero materno y no se ha producido el nacimiento: "Es el momento más crítico" porque se trabaja con bebés que pesan apenas 400 o 500 gramos, lo que requiere de la colaboración de un amplio equipo de profesionales: médicos, enfermeros, biólogos, ingenieros, especialistas en datos y técnicos.

Pruebas con animales y las primeras pruebas en humanos

El proyecto fetaLife se desarrolla en el marco de BCNatal, un consorcio del Hospital Clínic y el Sant Joan de Déu, financiado con ocho millones de euros por la Fundación La Caixa, y actualmente ha conseguido elevar a 21 días la supervivencia de un feto de oveja, un modelo animal habitual en la medicina fetal, y lograr posteriormente su supervivencia. Gaia, una de las ovejas tiene ya 18 meses y vive con normalidad en una granja, ya que presenta un desarrollo neurológico normal.

Tras cinco años de proyecto y visto el éxito que están teniendo en las pruebas con animales, el siguiente paso es iniciar las pruebas en seres humanos. Por ello han iniciado los trámites para lograr los permisos necesarios para realizar los primeros ensayos en humanos. Gratacós calcula que podrían conseguirlo dentro de "dos o tres años".

No es una gestación completa, sino un sistema de soporte vital

Gratacós y Eixarch han insistido en diferenciar este proyecto de incubadora líquida de los úteros artificiales que se han visto en multitud de ocasiones en las películas de ciencia ficción. La finalidad no es desarrollar un ser humano fuera del cuerpo materno desde el principio del embarazo, sino ser un soporte vital durante un periodo limitado de tiempo para un bebé ya formado al que le queda poco para nacer, pero que presenta un alto riesgo de morir o sufrir secuelas graves.

"Hay gente que al oír esto se puede poner muy nerviosa porque estamos rozando la bioética y temas muy complejos que pueden afectar a temas de moral y de creencias. Aquí estamos hablando de un sistema para apoyar, para dar soporte vital a un bebé que ya se ha formado, que va a nacer y que se va a morir o va a tener secuelas, o, al menos, tiene un alto riesgo. Es decir, no estamos hablando de crear una incubadora desde el principio", ha explicado Gratacós.