Leo Margets, jugadora profesional de póker: "No solo es un juego de cartas, es capaz de generar muchas emociones"
Habla cinco idiomas, es licenciada en Ciencias Económicas, tiene varios libros y ya ha logrado ser la mejor jugadora del mundo.
Leo Margets: "El póker es una escuela de vida"
Madrid |
Logró ser la mejor jugadora de póker del mundo, se plantó en la mesa final de Las Vegas en las series mundiales de póker, habla cinco idiomas, es licenciada en Ciencias Económicas, tiene varios libros y es número uno. Se llama Leo Margets y es jugadora profesional de póker española.
Su primer contacto con el póker fue a los 23 años y desde entonces no se ha despegado de él. "Lo esencial de un buen jugador de póker es que reúne ciertas características que es complicado que se den de forma natural en la misma persona", explica. "Hay que tener mente fría, calculadora, ser empático, saber manejar tus propias emociones y las de los demás, etc. Es un juego de estadística, de matemática. Hay que vencer tus propios sesgos, es un juego muy completo que te hace desarrollar ciertas habilidades que son muy útiles en la vida cotidiana".
Te hace desarrollar ciertas habilidades que son muy útiles en la vida cotidiana
Para Margets el póker "no es solo un juego de cartas" y asegura estar muy agradecida de haber vivido todas las experiencias y logros que ha conseguido. "A veces puede no llegar ese momento, pero tuve suerte de que me llegara y poder brillar (...) Todo el torneo ha sido increíble", apunta. "El póker es una actividad que es capaz de generar muchas emociones".
Respecto a la delgada línea que confunde jugar al póker con adicción, Margets afirma que "cada uno decide qué relación tener con el póker, cada uno tiene que conocerse". Para ella, "es una actividad sana porque implica competición, diversión, etc.". De hecho, asegura que "las adicciones tienen que ver más con la personalidad que con la actividad en sí".
Hay que ver las fichas como una herramienta y no como dinero
Según apunta, en Estados Unidos el póker se enseña incluso en Harvard, mientras que "aquí en Europa se asocia mucho al casino porque es donde más se juega", reconoce. "Hay que ver las fichas como una herramienta y no como dinero".