El sentido profundo de la misión Artemis II: "Las futuras generaciones serán la primera generación interplanetaria"
El geólogo planetario y astrobiólogo del CSIC analiza en Por Fin, con Isabel Lobo, el sentido profundo de la misión Artemis y el nuevo paradigma sociocultural que supondrá el regreso del ser humano a la Luna y, en el futuro, su llegada a Marte.
Más de medio siglo después del último alunizaje, el lanzamiento de la misión Artemis ha devuelto la emoción —y la ambición— por la exploración espacial. En conversación con Isabel Lobo en Por Fin, el científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas Jesús Martínez Frías habla de un cambio "no solo científico, sino también cultural", que marcará el salto definitivo hacia una humanidad interplanetaria.
Un regreso distinto a la Luna
Martínez Frías confiesa que vivió el lanzamiento "con emoción" y lo describe como "impresionante", no solo por el acontecimiento en sí, sino por lo que representa tras medio siglo de ausencia. "No volvemos a la Luna para quedarnos un rato. Volvemos para establecernos", explicó, destacando que la misión de Artemis simboliza "un cambio de paradigma sociocultural".
El científico recordó que la formación de los astronautas europeos incluye desde 2016 cursos de geología planetaria y astrobiología que él mismo coordina en Lanzarote, uno de los escenarios naturales más parecidos al entorno lunar. "Es un curso más vinculado a la ciencia que se va a realizar en la Luna y en Marte. La Luna es el objetivo táctico; Marte, el estratégico".
El valor científico del polo sur lunar
Según Martínez Frías, el punto elegido por la NASA no es casual. "Vamos al polo sur de la Luna, una zona muy interesante científicamente, dentro de la cuenca de Aitken. Allí se encuentra el cráter Shackleton, con una luminosidad anual superior al 80%", explicó. Esa característica permitirá trabajar casi todo el año sin necesidad de llevar grandes fuentes de energía desde la Tierra.
El investigador detalló que el objetivo es establecer módulos en varias fases y aprovechar los recursos disponibles en el propio terreno lunar, desde el hielo hasta los minerales del regolito.
"Sabemos que hay hielo de distinto origen, que será clave para la habitabilidad. También hay tierras raras y basaltos con elementos estratégicos. Si aprovechamos esos recursos, evitamos transportar materiales desde la Tierra, donde cada kilo cuesta cerca de un millón de euros", comentó.
Canarias, banco de pruebas lunar
El geólogo apuntó además que las Islas Canarias se han convertido en un laboratorio natural para ensayos relacionados con el programa Artemis. "En Canarias estamos haciendo pruebas de despegue, aterrizaje, caminos, escudos antirradiación e invernaderos. También se trabaja en extraer oxígeno del suelo y en cultivar alimentos", explicó.
Estos avances, añadió, no sólo prometen autosuficiencia en futuras bases, sino que marcan el inicio de un modelo de vida expandida fuera del planeta.
Un salto hacia la vida interplanetaria
El investigador del CSIC considera que el mayor impacto de Artemis será cultural. "Nos dirigimos hacia un cambio de paradigma que convertirá por primera vez la vida en algo interplanetario", afirmó. Según Martínez Frías, las nuevas generaciones "serán las primeras en llevar la vida terrestre más allá de la Tierra".
"Todavía no hemos llegado a otro planeta, pero la vida siempre ha buscado expandirse. Nosotros somos el instrumento que permite dar ese paso hacia el cosmos", añadió con emoción.