POR FIN

Isabel Lobo, sobre Fernando Ónega: “Puedo prometer y prometo que no habrá otro igual”

La periodista dedica en Por Fin un emocionante recuerdo al maestro de la palabra y referente del periodismo español, al que define como una voz imprescindible de la Transición y de la propia historia de la radio.

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Madrid |

El recuerdo a Fernando Ónega volvió a llenar las ondas en el programa Por Fin, con Jaime Cantizano. Su compañera y amiga Isabel Lobo quiso rendirle homenaje con una intervención que trascendió el formato habitual y se convirtió en una carta sonora llena de respeto, emoción y admiración hacia quien marcó con su voz y su escritura seis décadas de historia del periodismo en España.

Un homenaje desde la emoción y la gratitud

El afectuoso mensaje comenzó con unas palabras cargadas de admiración y cariño. "Aunque pueda parecer extraño puedo prometer y prometo que no habrá otro igual", aseguró la periodista, que recordó cómo la voz de Ónega "nos sobrevoló a todos" y sigue presente "en la fibra y en el éter".

Lobo reconoció haberse sentido afortunada al escuchar los numerosos homenajes "radiados a su memoria" y compartió la idea de que sin Ónega "no se entendería la propia radio en España", una frase escuchada ese mismo día en la antena durante la conversación entre Carlos Alsina y Carlos Herrera.

El jornalero de la palabra

De Ónega, recordó su lema —"Depende"— y su manera de ejercer el oficio: "De ser: periodista. De hacer, hacerlo todo siempre que hubiera tiempo para pensárselo". Subrayó que su talento residía en hacer pensar "con sentido del humor y retranca", y evocó su infancia gallega: "Home de centolla, niño del balón de trapo de Mosteiro".

En sus palabras, la periodista retrató a Ónega como un maestro que enseñó a querer las palabras, a custodiar su valor y a pronunciarlas con humildad y generosidad.

La radio como escenario del adiós

"El gran pésame al que han podido asistir todos los españoles ha sido por la radio", dijo Lobo, aludiendo a ese duelo colectivo retransmitido a mil voces.

Su intervención cerró con una idea que convierte la despedida en compromiso: "Que esta despedida se convierta en un gran compromiso periodístico, que de la continuación hagamos el emblema: no le pongo límites a la capacidad de entrega."

Una orfandad de la palabra

Con emoción contenida, Isabel Lobo confesó sentir un "atisbo de orfandad" en este momento de cambio en el mundo y en el oficio.

"Se pierde la voz de la Transición cuando empieza otra transición", afirmó, recordando las seis décadas de legado que deja Ónega "en cada mente conquistada con su palabra tierna, brillante y audaz".

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Y concluyó con una imagen poética, fiel a su estilo: "Querido Ónega, ahora que has llegado al ‘sin embargo’ de tu último comentario, nos dejas la misma mar que nos espera".