ENTREVISTAS EN POR FIN

Carlos García-Galán, ingeniero de la NASA: "La obligación de nuestra generación es seguir empujando los límites de la humanidad"

El ingeniero malagueño de la NASA, responsable del programa Base Lunar, analiza en Por Fin con Isabel Lobo el momento histórico que vive la misión Artemis y defiende que volver a la Luna no es solo un reto técnico, sino una necesidad científica, estratégica y generacional.

ondacero.es

Madrid |

La misión Artemis ha abierto una nueva etapa en la exploración espacial y ha puesto en primer plano a los equipos que trabajan desde Houston para convertir en realidad el regreso humano a la Luna.

Entre ellos está Carlos García-Galán, ingeniero de la NASA y director del programa Base Lunar, que en conversación con Isabel Lobo ha explicado por qué la vuelta al satélite tiene tanto valor científico como humano.

Un momento histórico

García-Galán destacó que el lanzamiento ha supuesto una jornada de enorme tensión y emoción para todo el equipo. Según explicó, en una misión de este tipo "cada minuto es decisivo" y el trabajo no se detiene ni siquiera una vez iniciada la operación, porque todo puede cambiar en cualquier momento y hay que estar preparados para ajustar planes o actualizar software si fuera necesario.

El ingeniero subrayó que Artemis no es solo una misión de la NASA, sino un proyecto internacional en el que colaboran distintas agencias espaciales. Esa diversidad, dijo, añade complejidad, pero también aporta experiencia, confianza y capacidad para resolver problemas enormes.

Planes A, B y C

Preguntado por la preparación de la misión, García-Galán explicó que todo estaba pensado con varios escenarios de respuesta. "Siempre tenemos un plan A y después un plan B que está totalmente analizado", señaló, antes de añadir que también existe un plan C y otros de contingencia por si ocurre algo grave, como en el histórico caso del Apolo 13.

Ese margen de maniobra, insistió, es clave para afrontar una operación que depende de multitud de factores: desde el clima en el momento del despegue hasta el comportamiento de todos los sistemas de la nave y del cohete.

El reto del polo sur lunar

Uno de los grandes objetivos de Artemis es el polo sur de la Luna, una zona que, según García-Galán, presenta enormes dificultades técnicas. Allí hay cráteres, sombras permanentes y temperaturas extremas que obligan a diseñar sistemas capaces de sobrevivir a noches lunares de hasta 14 días.

El ingeniero explicó que esa región interesa precisamente por lo que puede esconder: agua, recursos y materiales valiosos que lleven allí miles de millones de años. Por eso, remarcó, el desafío no es solo llegar, sino hacerlo con tecnologías que funcionen a la perfección en un entorno extremadamente hostil.

De Málaga a Houston

García-Galán repasó también su trayectoria personal, desde su infancia en Málaga hasta su llegada a la NASA. Contó que siempre supo que quería trabajar en el programa espacial y que dio pasos sucesivos hasta estudiar en Estados Unidos, incorporarse como controlador de vuelo en la Estación Espacial Internacional y asumir después más responsabilidades en proyectos como Orión.

Ahora lidera el equipo que impulsa la integración del módulo de servicio europeo y la nueva etapa del programa, centrada en la superficie lunar. "Me han confiado uno de los proyectos más importantes de la NASA", afirmó.

Por qué volver ahora

El ingeniero defendió que volver a la Luna es una obligación de su generación. A su juicio, aún sabemos muy poco del satélite y su exploración puede revelar secretos fundamentales del sistema solar y del universo. Además, recordó que los avances del programa Apolo tuvieron un impacto directo en la tecnología de uso cotidiano, como la microelectrónica y los teléfonos móviles.

También señaló que la misión obligará a desarrollar soluciones nuevas, como reactores nucleares capaces de proporcionar energía durante las largas noches lunares. "Imagínate los beneficios que eso puede traer también a la Tierra", apuntó.

Inspirar a los más jóvenes

Más allá de la ciencia, García-Galán insistió en el valor simbólico de Artemis. Cree que el proyecto puede servir de inspiración para miles de niños y niñas que ven en astronautas como Christina Koch un modelo de superación. Para él, el mensaje es claro: cualquiera puede liderar un proyecto de enorme complejidad si se prepara y se enfoca en su objetivo.

"Lo más bonito es poder tomar parte en hacer historia e inspirar a gente en el proceso", aseguró.

Client Challenge

Lo más difícil, añadió, es la responsabilidad de tomar decisiones constantes sabiendo que de ellas depende la seguridad de los astronautas.