El aviso a Marcos Llorente de Luis Quevedo: "Ponerse crema reduce a la mitad el melanoma"
El científico reconoce en 'Por fin' que el futbolista plantea "preguntas súper bien tiradas", pero advierte de que sus conclusiones son "peligrosamente falsas" y reivindica el consenso científico sobre los fotoprotectores.
Madrid |
La imagen de Marcos Llorente disfrazado de bote de crema solar con el lema "Protección total contra tu biología" desató una tormenta en redes sociales y convirtió al futbolista del Atlético de Madrid en trending topic. En su post, Llorente defendía que el sol no es el enemigo, que la crema solar es "un invento para venderte historias" y que no existe relación causal entre la exposición al sol y el melanoma, apoyándose en una gráfica en la que suben a la vez los casos de este cáncer de piel y las ventas de fotoprotector en Estados Unidos.
Esa publicación encendió el debate, provocó miles de comentarios y llevó a Luis Quevedo a responder con un vídeo que, a su vez, obtuvo réplica del jugador. Ahora, en conversación con Jaime Cantizano en Por Fin, Quevedo desgrana qué hay de cierto y qué de error estadístico y científico en el mensaje del futbolista, y lanza una recomendación inequívoca: "por favor, pónganse cremita. Y si no, a la sombra".
"Partes razonables" y "partes peligrosamente falsas"
Quevedo resume el post de Llorente "en cinco bits, rápido": reconoce que "tiene partes razonables porque las tiene y partes peligrosamente falsas" y sitúa el problema en la mezcla. Entre esas ideas razonables, admite que el sol "no es el enemigo", que exponerse de golpe tras meses sin ver la luz es un error y que medidas como la ropa, la sombra o el sombrero son herramientas válidas de protección.
El conflicto llega cuando el futbolista, a juicio de Quevedo, convierte esas recomendaciones sensatas en una coartada para prescindir de la crema solar y presenta el fotoprotector como un "timo".
El eje del argumento de Llorente es una gráfica en la que, entre los años 2000 y 2020, aumentan simultáneamente los casos de melanoma y las ventas de protector solar en Estados Unidos. "Esto es súper razonable: si tú ves dos cosas que van de la mano, lo intuitivo es decir: pues una causa la otra", admite Quevedo, que inmediatamente advierte de que se trata de un "clásico error de estadística" al confundir correlación con causalidad.
Por qué suben los casos de melanoma
Para desmontar esa lectura simplista, Quevedo propone cuatro ideas "súper sencillas" que, dice, "la ciencia respalda".
La primera es que hoy el melanoma se diagnostica mucho antes gracias a más revisiones de piel, más protocolos y más biopsias con menor umbral de sospecha: "que detectes más casos no significa que haya más gente enferma, sino que estás detectando mejor". Cita un estudio de 2024 en el Journal of Dermatology que confirma el incremento de melanomas localizados frente a los invasivos y metastásicos, lo que indica que "estamos cazando antes los melanomas".
La segunda idea es que la mortalidad por melanoma "no ha subido tan rápido como los nuevos casos", lo que refuerza que el aumento de diagnósticos responde a una mayor sensibilidad y detección precoz y no a una epidemia causada por la crema solar.
La tercera se refiere a los tiempos biológicos del cáncer: "se cocina a fuego lento, muy lento" y el daño ultravioleta que se ve en la gráfica de 2010 procede de exposiciones de los años 70 u 80, épocas en las que "teníamos una cultura de protección solar mucho más relajada".
En la cuarta, Quevedo cita un gran ensayo realizado en Australia —el famoso Hamburg trial— con más de mil voluntarios, divididos en dos grupos: uno obligado a usar protección diaria y otro que hacía "lo que quisiera". "Diez años después, el grupo que se ponía protección diaria tenía un 50% menos de incidencia de melanoma que el que hacía lo que le daba la gana", resume, y lo considera "la prueba más sólida de que ponerte crema reduce a la mitad la incidencia de melanoma".
La vitamina D y el mito del fotoprotector "bloqueante"
Otra de las ideas que Llorente desliza en su disfraz, aludiendo a "bloquear la vitamina D desde 1985", tiene que ver con el temor a que el uso de crema solar impida una correcta síntesis de esta vitamina. Quevedo admite que el eslogan "está muy bien tirado" y que la radiación ultravioleta es necesaria para la producción de vitamina D en la piel, pero denuncia el "lío" que se genera cuando se mezcla un "bit de verdad" con una interpretación errónea.
El divulgador recuerda que existe una confusión habitual entre el SPF que figura en el envase y el factor de protección real que se consigue al aplicarse la crema en la vida cotidiana. Cuando se han medido esas diferencias en ensayos, explica, un SPF 50 se convierte en un SPF efectivo en torno a 7 porque casi nadie se aplica la cantidad ni la frecuencia que se usan en laboratorio.
"Cuál es la historia? Que como el factor de protección efectivo ronda el siete, tu piel recibe suficiente radiación ultravioleta para hacer vitamina D", afirma, apoyándose en una revisión de 76 estudios publicada en 2019. Según esa evidencia, las personas que usan y las que no usan crema tienen niveles equivalentes de vitamina D en sangre, de modo que "que uses o no crema no te reduce la vitamina D, aunque el mecanismo pudiera existir".
Cuando Marcos Llorente sí hace buenas preguntas
Lejos de caricaturizar al futbolista, Quevedo insiste en varias ocasiones en que Llorente formula "preguntas súper bien tiradas". En concreto, destaca su crítica al Hamburg trial por el bajo número absoluto de melanomas detectados —11 en el grupo con crema diaria y 22 en el grupo de uso libre— y su observación de que, cuando se interviene en el comportamiento de las personas, estas tienden a exponerse más al sol creyéndose protegidas.
"Las preguntas están súper bien tiradas, de verdad", concede Quevedo, pero discrepa de las conclusiones. Argumenta que, aunque los números absolutos parezcan pequeños, se trata de un ensayo randomizado en el que se controlan bien los factores de confusión y que la diferencia del 50% en incidencia es "una cifra loca, completamente" desde el punto de vista científico.
Incluso si el grupo obligado a ponerse crema se hubiera relajado y hubiese tomado más el sol que el otro, añade, sigue teniendo menos melanomas, lo que refuerza la robustez del hallazgo.
Sol, salud mental y el espejismo del "antepasado"
El científico también entra a valorar otros argumentos extendidos en el entorno de Llorente, como la relación entre radiación ultravioleta, salud mental y el uso de luz roja. Reconoce que los mecanismos bioquímicos que vinculan la exposición al sol con la producción de neurotransmisores "que te dan buen rollo" son reales, pero recuerda que, igual que un SPF 50 se traduce en un SPF 7 en la práctica, la piel nunca está "perfectamente protegida", por lo que el cerebro recibe suficiente señal para mantener el equilibrio.
Quevedo desmonta asimismo la apelación a los antepasados: la idea de que "en el paleolítico estaban siempre al sol y no se morían de melanoma". Desde su perspectiva de "friki de la evolución", recuerda que la esperanza de vida en aquella época, incluso descontando la mortalidad infantil, difícilmente superaba los 50 años, mientras que hoy la mayoría de melanomas se diagnostican por encima de esa edad. "Tenemos una esperanza de vida absolutamente loca, tan loca que tenemos el lujo de morirnos de cáncer", afirma, para subrayar que ese "lujo" se ha conquistado gracias a la medicina basada en ciencia.
Industrias, filtros químicos y alternativas "minerales"
Otro frente de la polémica ha sido la acusación de que Quevedo defiende los intereses de la industria farmacéutica y de las marcas de fotoprotectores. El divulgador responde tajante: "yo no vendo cremas, yo estoy con el consenso y con el estándar científico, con las mejores evidencias que tenemos y seré el primero en aceptar cualquier prueba en contra".
Sobre los ingredientes de las cremas, admite que existe una polémica "abierta" y que se están estudiando algunos filtros químicos cuyos componentes pueden detectarse en sangre tras un uso intensivo, con valores en torno a 0,5 nanogramos por mililitro. La FDA, explica, ha pedido estudios de seguridad adicionales, lo que no significa que se haya demostrado toxicidad, sino que "quiere investigar esto".
Para quienes desconfían, recuerda que existen alternativas de filtros puramente físicos o minerales, como el óxido de zinc o el dióxido de titanio, que actúan como barrera y que "de momento no se asocian" a esas situaciones. Aun así, mantiene que, a falta de pruebas de daño, lo importante es combinar el fotoprotector —sea químico o mineral— con sombra, sombrero y evitar las horas de máxima radiación.
Qué le diría a Marcos Llorente
Preguntado por cómo reaccionaría si coincidiera con Llorente en un restaurante, Quevedo no elige el conflicto. "Le agradecería sus formas y su educación conmigo, porque fue exquisito", afirma, y también su curiosidad y sus ganas de buscar información. Su advertencia va por otro lado: "le recomendaría que también se pueden tener sobredosis de escepticismo. Está bien escuchar a los científicos y las científicas que más saben de esto. Desconfía un poco, pero tampoco te pases".
El divulgador insiste en que el mensaje clave no es demonizar el sol, sino aprender a convivir con él de forma segura: exposición regular y gradual, ropa, sombrero, sombra y crema. Y remata con una imagen de nuestros abuelos y abuelas, que iban "a labrar tapados hasta las cejas" porque "el sol no es bueno en exceso".