Alsina define a Julio Martínez como el "doppelgänger" de Zapatero: "El muñeco a través del que hablaba y actuaba, su doble"
El director de Más de uno ha afirmado que los indicios en la investigación del caso Plus Ultra justifican la sospecha de que el expresidente del Gobierno estuviera enterado y fuera partícipe de todos los negocios de su amigo.
Madrid |
Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. Bromas se han hecho siempre. Un director que tuvo La Brújula -y que no soy yo- le encargó a un redactor recién llegado, la tarde que salió la noticia de que habían detenido a un hombre llamado Francisco Quevedo, que buscara una reacción de Luis de Góngora.
Para sorpresa del veterano, un rato después regresó el redactor con la declaración grabada de un hombre llamado Luis de Góngora que a saber lo que diría sobre el tal Quevedo al que ni él ni nadie conocía. Había guías telefónicas entonces y uno de iba a la 'G' a ver quién le salía.
En los talleres de reparación, hace decenas de años, la broma que se hacía al novato era pedirle que trajera una llave fija que, en realidad, no existe. Está la 10-11, la 12-13, la 14-15… Pero se le pedía que trajera la 13-14. El novato regresaba o justificándose por no haberla encontrado o habiendo caído en la cuenta de que le estaban vacilando. 'Hacerle la 13-14' quedó como expresión popular de tomarle a uno el pelo. Rey de la 13-14 es el embaucador consumado.
El rey de la 13 14
no sabe lo que es cotizar
él es el centro del mundo
y ya después ¿lo demás qué más dará?
Ayer nos preguntamos aquí cuál sería la definición más precisa de este Julio Martínez Martínez al que los dueños de Plus Ultra tenían por lacayo de Zapatero, los clientes de Análisis Relevante por su mánager y a quien la UDEF tiene por testaferro del ex presidente y representante operativo cuya actuación trasciende el ámbito empresarial porque ejerce, al más alto nivel, y en asuntos de Estado, la influencia que, en realidad, corresponde a ZP.
Red flag andante
tremendo desastre
dirá que no fue él
que fue su doppelgänger
El doppelgänger. Gracias, Rosalía. Me lo sugirió Jesús García, fino observador de las cosas que pasan (y con buen oído para el alemán). El doppelgänger que es el doble, el que no siendo familia es clavadito al original. El que acaba siendo inextinguible de su matriz.
Si hablando con Julio llegabas a Zapatero; si era Julio quien transmitía los recados de zeta; si era Julio quien podría abrir, en Venezuela, las puertas de un régimen cuyo hombre de confianza era Zapatero; si era Julio quien anotaba en su agenda que había que resolver lo de Edmundo González y lo de los del CNI en tareas de mediación que Zapatero se atribuía a sí mismo, es natural que todo el que trataba con él tuviera a Julio Martínez por el intérprete que encarnaba a Zapatero, el muñeco a través del que hablaba y actuaba Zapatero, su doble, su doppelgänger.
El solapamiento tan preciso entre los ámbitos de influencia de Julio Martínez -en el gobierno de España, en empresas españolas, en el gobierno de Venezuela, en empresas venezolanas- con los ámbitos de influencia conocidos y reconocidos por Zapatero es elemento que debilita -o quiebra, ya veremos lo que piensa el juez- la tesis alimentada por el ex presidente y una parte del coro sanchista (solo una parte) según la cual Martínez hacía vida y negocios por su cuenta, y mediaciones políticas, en el nombre del padre (y de las hijas, y del espíritu santo) sin que Zapatero, ajeno a sus andanzas, se lo oliera siquiera.
Aunque fueran amigos. Aunque corrieran juntos cada semana. Aunque hubieran montado entre los dos Análisis Relevante. Aunque tuvieran los mismos contactos en Venezuela. Aunque se interesaran por las mismas personas -Edmundo- y los mismos asuntos -los detenidos del CNI-.
Es posible que Julio engañara a los de Plus Ultra y les hiciera la 13-14 haciéndoles creer que era el hombre para conseguir del gobierno su rescate Zapatero mediante; el problema es que el rescate, en efecto, fue conseguido. Es posible que Julio anotara, al tuntún, en su agenda el nombre Eudoro, las iniciales E.G. y las siglas CNI, el problema es que el tal Eudoro estuvo presente en la residencia del embajador en Caracas cuando se le hizo firmar a E.G., o sea, Edmundo González, su renuncia a dar la batalla por la presidencia de la República y venirse a España, y que los dos del CNI fueron puestos en libertad por el régimen del que Zapatero es aliado.
Es posible que alguien que ha presidido el gobierno de España siete años y dirigido una organización como el PSOE a lo largo de doce pueda permanecer en babia mientras uno de sus amigos mete mano en los mismos ámbitos de influencia en los que él se ha especializado, pero habrá de admitir el ex presidente y la parte del coro sanchista empeñada en quitarle hierro a todo que la sospecha de que estuviera no sólo enterado de todo, sino detrás de todo lo que hacía Julio Martínez, está bastante justificada.
La sospecha de que estuviera no sólo enterado de todo, sino detrás de todo lo que hacía Julio Martínez, está bastante justificada
Y que si eso es lo que pasó, que estaba detrás de todo y puso todo su empeño en que no pudiera probarse, el trabajo de la policía es encontrar la fisura en la tapadera que, al final, la desmonte. Sin pruebas no hay condena posible. Pero aún no se ha llegado a esa fase. Estamos en la fase de ver si el presidente, en su comparecencia (ya retrasada) en el juzgado neutraliza las sospechas, convence al juez y es desimputado, o sigue como está ahora fruto de los indicios razonables de que quien influía y traficaba era él a través de su duplicado.
El refugio de León XIV
Mientras la onda expansiva del caso Zapatero crece y lo inunda todo; mientras el PSOE se atrinchera y evita suspenderle de militancia; mientras Page eleva el tono para exigir que se convoquen ya elecciones generales; el presidente Sánchez se nos hace papista y se pone hoy bajo la advocación de León XIV. Parapetado en el crucifijo y cubriéndose con el solideo.
Desde hace una semana no ha pronunciado una palabra el presidente ni sobre Zapatero ni sobre el hundimiento de su partido en las elecciones andaluzas. Quién sabe si se animará el presidente a decirle al Papa todo lo que no ha querido decirle a la opinión pública aprovechando el secreto de confesión. Confieso, Santidad, que esta legislatura es un barco a la deriva y no paro de dejar naúfragos.
Confieso, Santidad, que esta legislatura es un barco a la deriva y no paro de dejar naúfragos.
Ni poniéndole velas a la virgen logró salvar la cara María Jesús Montero, única beneficiada socialista de la imputación de ZP porque gracias a la imputación el mundo entero la ha olvidado. A ella y su pésimo resultado. Se evaporó la mujer más poderosa de la democracia española. Así, de un día para otro. Con la solvencia de un juguete roto y la comodidad de quien sigue teniendo escaño en el Congreso. Tenerlo, lo tiene, un trabajo, de parlamentaria en Cortes.
Hacerlo, no lo hace. El trabajo. Por las Cortes nadie la vio la semana pasada ni está previsto que se vista ésta. Es una situación laboral interesante: diputada en dejación de funciones, diputada autonómica electa a la espera de que se constituya el Parlamento Andaluz y con plaza en el hospital Virgen del Rocío a la que no regresará nunca pero que tampoco suelta. Y Sánchez, sin pedirle al Papa ni siquiera un responso por su última criatura enviada a las catacumbas.
El Gobierno se enroca en la defensa de la legalidad con que fue rescatada Plus Ultra. Bien sabe que ése no es el debate. Ya que rescatas, cumples con la ley, qué remedio. Tan legal como rescatarla habría sido no hacerlo. El debate es si lo fue no por su condición estratégica sino porque venía apadrinada por el nuevo mejor amigo del sanchismo, el ex presidente rehabilitado y converso, o sea, Zapatero. Tanto ha sostenido el gobierno que todo fue escrupulosamente neutral que queda sin explicar por qué la UDEF se ha quejado al juez del material deficiente que le ha entregado la SEPI.
Gobierno enrocado, y temeroso de que le exploten nuevas minas; socios parlamentarios amagando con saltar del barco un minuto antes de que revienten las cuadernas; la oposición de derechas confiada en que Sánchez caiga como fruta madura -es el estado natural de la oposición de derechas, confiarse-; y la oposición socialista, que también existe, apretando a ver si es una de estas Sánchez flaquea y acaba llamando a los españoles a las urnas. García Page, en La Brújula anoche, en plena operación de auto salvamento.