Las donaciones de padres a hijos se disparan: los dos motivos tras esta tendencia que se repite año tras año
Hoy hablamos con María Teresa Barea, portavoz del Consejo General del Notariado, sobre el aumento de las donaciones de padres a hijos
Madrid |
No es una novedad que los jóvenes (y no tan jóvenes) de nuestro país encuentran dificultad y, en algunos casos imposibilidad, en acceder a una vivienda. Aquellos que lo hacen por sus propios medios son los menos y en ocasiones cuentan con ayuda familiar.
Según el Consejo General del Notariado (CGN), en 2025 se registraron más de 225.000 donaciones. Esta cifra supone un incremento del 13% respecto al año anterior, consolidándose así como el máximo histórico desde que hay registros.
Detrás de estas cifras hay dos motivos principales: la dificultad del acceso a la vivienda y la fiscalidad. Así lo indica María Teresa Barea, portavoz del CGN, en Por fin: "El primero tiene que ver con la situación actual del mercado de la vivienda. Esa dificultad con la que muchas personas, y en particular los jóvenes, están encontrando para acceder a la adquisición de su primera vivienda", detalla.
Barea sostiene que la dificultad de "reunir ese 20% que es preciso tener antes de poder comprar con financiación bancaria" hace que muchos jóvenes acudan a la ayuda de sus padres o algún otro familiar. "Junto a este motivo se une la fiscalidad", apunta la portavoz del Consejo General del Notariado. "El incremento es muy importante en España (13% a nivel nacional", pero especialmente lo es en aquellas comunidades autónomas en las que la "fiscalidad de la donación es benévola".
Y pese a que no es fácil vaticinar el futuro, esto se ha convertido en una tendencia que puede marcar el camino de los siguientes años: "Esta tendencia al alza en el número de donaciones se viene observando desde hace ya bastante tiempo", sostiene. "Si se observa la serie histórica de la estadística, la línea apunta hacia arriba en los últimos diez años, casi de forma constante".
Es cierto que hay dos momentos en los que esta tendencia se ha acentuado: desde la pandemia y hace dos años. Las razones, según defiende Barea, se deben a "un momento de endurecimiento de las condiciones financieras cuando hubo importantes subidas de interés. Desde entonces la línea siempre apunta hacia arriba".
¿Qué perfil tienen los donantes? ¿Y los beneficiarios?
Aunque el pronóstico no es favorable, lo que ocurra en el futuro se desconoce. Por esta razón, la mirada debe permanecer en el presente. Un presente en el que sin estas donaciones muchos jóvenes no podrían acceder a una vivienda.
"El perfil es de una familia normal, una familia de clase media", señala Barea. "No pensemos en donaciones de enormes cantidades de dinero. Estamos hablando de 20.000, 30.000 o 40.000 euros", advierte.
En el caso del beneficiario, el perfil es "muy variopinto", aunque fundamentalmente se trata de personas jóvenes (algunas no tanto). "Estamos hablando de personas que pueden llegar a los 35 años, pero es en esa edad cuando por primera vez intentan acceder al mercado de la vivienda".
Una forma de "herencia anticipada"
Teniendo todo esto en cuenta, a la hora de hacer una donación, ya sea de dinero líquido o de un inmueble, es necesario considerar ciertos factores. De acuerdo con Barea, "donar es regalar algo a alguien". Esto, según explica, "puede configurarse como un anticipo de la herencia". Es decir, "cuando un padre hace una donación a un hijo, en la escritura se especifica si esa donación se hace con o sin obligación de colación".
Esto significa que "si se consigna en la escritura que se hace sin obligación de colacionar, significa que esa donación que estoy haciendo mi hijo no tiene que descontársela el día de mañana". Dicho de otra manera, esa persona puede heredar con normalidad con los demás hermanos (si los hubiera) "sin necesidad de restarse lo que ha recibido".
Sin embargo, cuando existe la obligación de colacionar significa que "es un adelanto de la herencia que yo estoy anticipando a ese hijo. Por tanto, cuando llegue la herencia, se lo tendrá que restar".