JULIA EN LA ONDA

¿Por qué conocemos cada vez menos a nuestros vecinos? Onda Cero desvela las claves de la nueva realidad urbana

Un estudio del Institut Metrópoli ha señalado que la vida en comunidad es cada vez menor y que las interacciones entre vecinos son de baja intensidad y cordiales.

Nerea Pardillo

Madrid |

Foto: Pexels

¿Conocemos a nuestros vecinos? Un estudio del Institut Metrópoli que ha sido comentado en Julia en la onda ha confirmado que cada vez nos conocemos menos. A partir de más de 3.000 encuestas a residentes del área metropolitana de Barcelona, que es una de las que tiene mayor densidad de población de Europa, ha establecido varias categorías de intimidad.

Hay muchos tipos de vecinos. En general, lo que predomina es la cordialidad entre ellos. El 63,8% de los encuestados solo tienen interacciones de baja intensidad, un hola y adiós. Mientras que el 46,8% mantiene conversaciones breves -las de ascensor- y solo el 8,4% comparte problemas personales con sus compañeros de rellano.

¿Es habitual visitar a los vecinos? Según el estudio, solo lo hace el 4,3% y el porcentaje es aún menor (2,4%) si hablamos de hacer actividades juntos -pasear, barbacoas, salir a cenar...-. Algo que cada vez es más habitual es crear grupos de WhatsApp de la comunidad o del barrio para comentar los asuntos qué pasan.

Las personas mayores son las que mantienen relaciones más sólidas con sus vecinos

La directora de este estudio, Marta Murrià ha explicado que es bueno mantener un trato cordial con los vecinos, aunque sea mínimo, porque favorece la creación de vínculos. Por edades, es más común que las personas mayores sean las que mantienen relaciones más cercanas con sus vecinos.

Esto tiene su explicación. "Las relaciones tienden a ser más sólidas entre las personas que residen desde más tiempo en su barrio o entre las que viven en régimen de propiedad". Aquí encajan las personas mayores, porque son las que más tiempo llevan viviendo. pero también por el uso que hacen de lo que hay en el barrio.

Las personas mayores tienden a usar más los espacios del barrio, los comercios, las tiendas, los parques, las plazas... A diferencia de las personas más jóvenes. El problema de la vivienda complica que los jóvenes puedan echar raíces en su barrio, porque al no poder comprarse una casa se ven obligados a vivir con sus padres o de alquiler compartiendo piso con varias personas sin una intimidad personal.

La soledad no deseada afecta cada vez más a los jóvenes

Esto está intrínsecamente relacionado con otro problema. Cuando hay que resolver cuestiones que afectan a la comunidad o al barrio, según el estudio solo un 21% se organiza para hacerle frente, mientras que solo un 15,6% ha participado en iniciativas para mejorar los espacios del barrio.

Además de la soledad no deseada que afecta cada vez más a personas más jóvenes. Aunque la psicóloga ha señalado que es algo que suele ser habitual a partir de los 75 años, cada vez aparece más entre los jóvenes de entre 16 y 29 años. A pesar de que, de momento, son solo hipótesis, es posible que sea debido al uso de redes sociales, que aíslan en lugar de conectar.