El año pasado, más de la mitad de la energía de España procedía de las energías renovables. Es un hecho que nos coloca a la vanguardia de la transición verde, aunque también es una realidad que la mayor penetración de este tipo de energías tiene cada vez tiene más riesgo de provocar desconexiones, "sobre todo si la penetración de las renovables no se hace pensando en que puede provocar riesgos", explica Marcos Rupérez, ingeniero, consultor y profesor de OBS Business School.
"Hasta ahora se ha insertado una cantidad muy importante de energía fotovoltaica y eólica. Tal y como se han instalado hasta ahora y tal y como es la red, hecha para las energías tradicionales, generan que la red sea más débil y que ante una perturbación sea más fácil que se propague, tal y como ha pasado", señala Rupérez.
Los datos apuntan que en el momento del apagón, el 70% de la energía era renovable. En este sentido, hay quienes se preguntan si hubiera sido más fácil preservar el funcionamiento del sistema con las llamadas energías convencionales. "Sí, rotundamente", explica Rupérez. "¿Hubiera sido suficiente? Eso ya no lo sé".
Aun así, el experto señala que existen unas tecnologías que permiten adaptar las energías renovables (eólica y fotovoltaica fundamentalmente) para que no tengan tanto riesgo de provocar desconexiones. Aunque eso sí, afirma que es más cara que la que se emplea actualmente. "Desde mi punto de vista, la responsabilidad es del Estado español y de Red Eléctrica porque no han exigido a los inversores estabilidad con un criterio adecuado", sentencia Rupérez.