Monólogo de Alsina

Alsina critica el comentario "cateto" de Rajoy sobre la selección francesa: "La ha liado precisamente por ser expresidente"

En la previa del España - Francia el periodista de Onda Cero se ha preguntado a cuántas personas les haría ese mismo comentario el expresidente del Gobierno sin que ninguna le hiciera ver el tufo del prejuicio simplista.

Carlos Alsina

Madrid |

Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. Es la historia de una frase apócrifa. Se le atribuye a Napoleón. Cuando, embarcado en la aventura de sofocar la resistencia y afianzar su control sobre España, hizo llegar al general Dupont, del que luego abominaría, una carta advirtiéndole del riesgo de confiarse en el campo de batalla. Julio de 1808, doscientos dieciocho años se cumplirán la próxima semana.

Pierre Dupont, con sus veintidós mil soldados, ha partido de Madrid hacia Cádiz para someter todas las poblaciones que encuentre a su paso. Lejos de ser un paseo militar, los españoles le dan algunos disgustos al francés. En Andújar elige retroceder para unirse a los refuerzos que han cruzado ya Despeñaperros. Pero en Bailén le está esperando el ejército desplegado de Reding y Castaños.

La batalla retumbará en toda Europa: las tropas españolas ganan por goleada y Francia rinde sus hombres, sus cañones y sus banderas. Napoléon encaja la primera gran derrota en tierra firme. España se ha abierto camino hacia la victoria final. Furioso, herido en su orgullo, humillado, alguien ha escuchado susurrar al emperador: "Maldito Dupont, mira que se lo advertí".

La leyenda de hoy dice que en la víspera de la batalla crucial, temiendo la habilidad ofensiva del combinado (perdón, del ejército español), hizo llegar un mensaje breve a su confiado general. El mensaje decía: "Ata en corto a Míkel Merino que nos la lía". Como se sabe, y esto no es apócrifo, Napoleón se refirió el resto de sus días a España como su úlcera, la úlcera española fruto del error de cálculo -esto es de Talleyrand- de creer que los españoles son iguales a otros pueblos. El error de menospreciar su audacia, su persistencia y su autoestima.

La rabia de Francia contra Mariano Rajoy

A las nueve de la noche, siete y media en Radioestadio, comienza la batalla. No hay acontecimiento equiparable en interés, en atención, en emoción para la España mundialista de esta semana decisiva. Esta noche separa la antesala de la gloria del soso premio de consolación. Y la selección francesa llega con hambre de desquite, con renovado afán de poner al menos a un español en su sitio. Al menos a uno: Mariano Rajoy.

Comentarista futbolero ocasional al que ocurre lo que a algunos cómicos de verdad -él es amateur-: que son capaces de entregar su vida por un chiste. Le vino a la cabeza la humorada -grande la selección francesa aunque no tenga franceses- y ya no fue capaz de reprimirla.

A cuántas personas les haría ese mismo comentario -qué agudo, Mariano- sin que ninguna le hiciera ver el tufo del prejuicio simplón y cateto. Claro que Rajoy sabe que hay franceses de todas las razas y todos los colores, pero en su alma de conservador español que lleva por bandera el sentido común -o sea, sus ideas preconcebidas- un francés debe parecerse a Maurice Chevalier y al inspector Clouseau.

A cuántas personas les haría ese mismo comentario sin que ninguna le hiciera ver el tufo del prejuicio simplón y cateto

A Napoleón no, porque era de Córcega y francés por los pelos. Ahora se entiende mejor qué entienden algunos ilustres pensadores, como Rajoy, cuando reclaman que los extranjeros que vienen a vivir a España tienen que integrarse y hacer suyos nuestros valores. Se trata de que se parezcan a ellos. Que no desentonen de la idea preconcebida que tienen -oh, la, la- de un francés, un alemán o un español. Se entiende, también, por qué Santiago Segura le invitó a interpretarse a sí mismo como consultor de Torrente.

La ha liado buena el ex presidente. Precisamente por ser ex presidente. Eso mismo lo dice un cuñado cualquiera en twitter y no sale medio gobierno francés y todo el gobierno español a exigirle que se retracte y se disculpe. Eso lo dice un cualquier y no le toca a Semper improvisar una tesis sobre el sarcasmo y la buena intención. Resulta que Rajoy no tenía mala intención, sólo faltaba que encima lo hubiera hecho para hacer daño.

Pero si la selección francesa sale esta noche con ímpetu feroz y desconocido, si quiere comerse a los españoles por las patas, no será por Bailén. Será por Rajoy. Revulsivo inesperado para el orgullo nacional francés y la nacionalidad que no entiende de colores.

Si la selección francesa quiere comerse a los españoles por las patas, no será por Bailén. Será por Rajoy

Un remiendo para el equipo Sánchez

Ha provocado al francés y le ha arreglado la semana al equipo Sánchez, siempre a la caza de una buena tormenta de verano con la que atormentar al equipo Rajoy. Impagable ayer el ministro Albares, poniéndose todo solemne para exigirle a Feijóo que desautorice a Rajoy -quién será Feijoo para desautorizar a un antecesor, es como exigir a Sánchez que desautorice a Zapatero por ocultar joyas-.

Cuántas ocasiones perdió Albares para desautorizar a ZP por sus encendidas defensas del madurismo, elecciones robadas incluidas. E impagable Óscar Puente, que naufragó en su operación cizaña en el incendio del Levante almeriense pero ha encontrado ahora su espacio natural tildando de zoquete a Rajoy. Zoquete corrupto. De los autores de nosotros no insultamos llega esta nueva entrega del ministro con el gatillo más rápido. Lo peor de quien insulta es que intente escudarse luego en el diccionario. Llama tú torpe, ignorante y de entendimiento lento al ministro a ver si se lo toma como un homenaje a la RAE.

Luis De la Fuente es más de leer a Marco Aurelio que a Puente o a Rajoy, más de las Meditaciones del primero que de los esputos del segundo o el Arte de gobernar del tercero. Por eso sabe que el emperador estoico emular a los médicos que siempre tienen a mano su instrumental teniendo siempre a mano los principios para actuar en conformidad con ellos.

Es Marco Aurelio quien te pregunta: si estás dotado de razón, ¿por qué no la usas? ¿Qué pretendes exhibiéndote como alguien que no se sabe racional? Y es él quien sostiene que extranjero en este mundo es aquel que desconoce lo que el mundo es. Y desterrado el que deja de pisar el suelo racional. Y cegado quien renuncia a ejercitar su mente.

El Supremo más progresista

El Tribunal Supremo ha corregido, a la vez, al Gobierno y al PP. Han demostrado los jueces más finura y más apertura de mente que los ideólogos del PSOE y el PP. Tener antecedentes penales no puede hacer imposible para una persona conseguir los papeles para trabajar legalmente en España. Fue el Gobierno quien introdujo, en la última versión de los requisitos para acogerse a la regularización, éste de no tener antecedentes.

Lo hizo en respuesta a una corriente de opinión que denunciaba la supuesta barra libre que se abría a delincuentes temibles que quisieran instalarse aquí para cometer delitos sin parar. A la clásica identificación populista entre inmigración e inseguridad le había salido esta hija pequeña que es identificar antecedentes con peligrosidad.

El Supremo se pronunció ayer no sobre la regularización, que tampoco ha suspendido, sino sobre el reglamento de Extranjería, que es la reformulación de los requisitos que aprobó la ministra Saiz cuando aún no se hablaba de regularizar sino de este sucedáneo que, en aquel tiempo, el gobierno prefería. El reglamento habla de familiares de españoles (parejas, hijos, ascendientes de personas que han obtenido la nacionalidad) y a los que se negaba automáticamente el permiso de residencia en caso de tener antecedentes.

Y lo que dice el tribunal es que la obligación de la admnistración es distinguir entre tipos de antecedentes (o sea, de delitos), circunstancias en que se produjeron, tiempo transcurrido, vida que ha llevado después esa persona. O sea, lo que viene siendo la vida de alguien que ha pagado su deuda y tiene derecho a poder rehabilitarse sin que los antecedentes pesen como un candado que ya para siempre le impedirán residir en España. La valoración tiene que ser individualizada, no al por mayor.

Y el argumento es interesante porque el Gobierno asumió este requisito de estar limpio de antecedentes. Y porque el PP lo llevó aún más lejos. Mantiene que es de sentido común (ay, el sentido común) que quien tenga antecedentes, no ya penales sino simplemente policiales, aquí no pueda venir.

De los antecedentes de los nacidos en España el PP no dice nada

Ay, de la normalidad. A ver si la normalidad es que los jugadores franceses nos parezcan franceses a los cortos de vista. De los antecedentes de los nacidos en España el PP no dice nada porque tampoco es cuestión de empezar a deportar españoles de los de verdad, carne de nuestra carne, aunque tengan antecedentes policiales, penales y familiares.