“No he perdido un amigo, he perdido un padre”. Estas fueron las palabras con las que el periodista Antonio Pelayo expresó este lunes en el programa de Sonsoles Ónega su dolor por el fallecimiento del papa Francisco.
El veterano corresponsal de Antena 3 en Roma y también sacerdote, ha vivido y narrado coberturas clave como la elección de varios pontífices y momentos decisivos en la historia de la Iglesia Católica. La muerte del Papa ha sido la última de ellas, donde ha vuelto a demostrar su experiencia y profesionalidad en el tema, así como ese gran lado humano que le caracteriza.
Ahora, junto a Jaime Cantizano ha compartido lo que ha supuesto la figura de Francisco en su vida. "Para mí es una pérdida personal, de un padre, de un amigo", ha explicado en Por fin.
Sobre las lágrimas que no pudo reprimir en su última conexión televisiva, Pelayo ha expresado que "llorar es uno de los momentos humanos más bonitos" y que la emoción aún sigue.
Además, ha compartido uno de los momentos más especiales que pudo vivir en este último año con el Papa. Cuando el periodista cumplió 80 años, el pontífice le invitó a su despacho, le regaló vino argentino y compartieron una charla de cincuenta minutos sobre la Iglesia católica y los problemas de comunicación que hay en ella, entre otros temas.
"Éramos dos personas cercanas, él ha sido un Papa cercano", ha destacado el corresponsal sobre el legado que deja el papa Francisco.