Cristina Castaño: "He acabado siendo actriz para interpretar a una periodista"
La actriz regresa a Galicia para rodar Lume, una serie sobre incendios, secretos familiares y la obsesión por descubrir la verdad
Madrid |
Cristina Castaño vuelve a casa. La actriz gallega, conocida por papeles inolvidables en Al salir de clase o La que se avecina, ha regresado a su tierra para dar vida a Lucía, la protagonista de Lume, una nueva serie ambientada en Galicia que explora la memoria, el fuego y los silencios que arden por dentro.
"Te tiene que prender el alma", dice, convencida de que el arte, cuando es vocación, no deja otra salida: "No podría dedicarme a nada que no tuviera que ver con cantar o actuar. Es una decisión valiente, pero si lo eres y no lo haces, vives frustrado toda la vida".
"Con cuatro años le dije a mi madre que quería ser artista"
La pasión de Cristina por subirse a un escenario nació temprano. "Yo con cuatro años le dije a mi madre que quería ser artista", recuerda con una sonrisa. Viene de una familia creativa: "Mi padre era pianista, mi madre canta... son muy artistas, pero no se dedicaron nunca a ello. Así que cuando su hija dijo que quería ser artista, lo vieron claro: La vamos a apoyar porque nosotros no lo hicimos, y eso que era muy vocacional para los dos".
Desde entonces, en su casa siempre se sintió libre y arropada para jugar, cantar, interpretar.
Un sueño que su madre no pudo cumplir
Aunque asegura que no recuerda si la llegaron a advertir sobre lo difícil que era la profesión, sí tiene claro que la mayor advertencia la recibió su madre. "Ella decidió no dedicarse a esto porque su abuelo no la dejó. Entonces se convirtió en esposa y madre. Cuando me escuchó decir que quería dedicarme a esto, dijo: Tú sí lo vas a hacer".
Lucía: un personaje marcado por el fuego
En Lume (fuego, en gallego), Cristina interpreta a Lucía, una periodista cuya vida quedó marcada por un incendio que cambió su historia para siempre. "Cuando era pequeña, en un incendio murió un niño y acusaron a su padre. Desde ese momento fueron expulsados del pueblo y se tuvieron que ir a vivir a Lisboa. El padre acabó suicidándose en prisión. Ella asegura que vio al verdadero culpable, pero nadie le creyó. Desde entonces, se obsesiona con encontrar la verdad".
Ese trauma es el germen de su vocación. "Lucía no quiere que nadie le vuelva a mentir a la cara. Quiere saber, quiere investigar, quiere entender". Así, Cristina se encuentra interpretando, paradójicamente, aquello que quizá habría sido su otra vida: "He acabado siendo actriz para interpretar a una periodista".