Alsina, sobre las "andanzas" de Cerdán: "Quién iba a pensar que actuaba de espaldas a Sánchez si no existía una sola razón para le ocultara nada"
El director de Más de uno ha dibujado la relación necesario entre las actividades de Santos Cerdán dentro del PSOE y las altas esferas del Estado y la confianza que había depositado en su figura el presidente del Gobierno.
Madrid |
Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. Igual que José María García se apropió de una canción de amor que los Simple Minds habían sacado el año anterior para convertirlo en la sintonía de 'Supergarcía en la Hora Cero' -y desde entonces ya no hay quien la escuche sin esperar un "buenas noches, saludos cordiales", Gordon Liddy se quedó con la banda sonora de 'Corrupción en Miami' como sintonía de su programa de propaganda política derechista.
La serie se había emitido los cinco años anteriores al comienzo de su espacio radiofónico, en el que este locutor inesperado, completamente calvo y con bigote muy poblado, permanecería veinte años colocando cada día su sermón incendiario y pretendidamente sarcástico.
La diferencia de Gordon Liddy con cualquier otro predicador radiofónico es que él debutó en el medio con sesenta y dos años y antes había pasado cinco en la cárcel condenado por allanamiento, robo, escuchas ilegales y conspiración (lo que aquí llamaríamos pertenencia a organización criminal). Pasó entre rejas cinco que podrían haber sido veinte si el presidente Carter no le hubiera aliviado la pena.
Este Gordon Liddy, que se formó como abogado, fue agente del FBI, fiscal de distrito y asesor difuso del Partido Republicano, encontró su oportunidad soñada cuando Nixon se presentó a la reelección y su equipo reclutó gente dispuesta a todo para recaudar fondos y proteger al candidato. Nixon, en efecto, ganó y Gordon Liddy hizo carrera como urdidor de operaciones bajo cuerda y capataz del grupo de rateros que acabaría asaltando la sede del Partido Demócrata, o sea, el Watergate.
Él trataba directamente con los plomeros (o fontaneros, los que se manchaban las manos) y mantenía contacto directo, a la vez, con el equipo directo del presidente. Jefe de fontaneros, hombre de confianza del gabinete del presidente y encargado de ver cómo se pagaban las operaciones ilegales. Cumplió prisión, rentabilizó el resto de su vida aquel servicio patriótico para proteger a su presidente, y se reinventó como locutor de radio e invitado de programas y series de televisión. Salió en Perry Mason, en McGyver y, por supuesto, en Corrupción en Miami.
Ya, ya sé que a Santos Cerdán no le ha llamado dios por el camino de la oratoria y que difícilmente su futuro laboral estará en la radio, pero nunca se sabe lo que el destino le tiene a uno guardado. "Clases de progresismo con Santos Cerdán, en directo desde Cloaca FM", yo qué sé. Algo habrá aprendido Santos de tanto roce con la periodista bocazas (según definición de ella misma) Leire Díez Castro.
Clases de progresismo con Santos Cerdán, en directo desde Cloaca FM
Y algo habrá aprendido de tanto periodista con el que tuvo trato y a quien hizo llegar munición procedente de la cloaca máxima que, según la UCO, él dirigía. La dirigía en calidad de lo que él era, secretario de organización del Partido Socialista y delegado de P.S. para el gobierno de Ferraz.
Si no de qué iba a poder haber ordenado que se le pagaran a la militante sin más los viajes en avión y si no de qué iba a poder haber ordenado que se le abonaran al abogado Teijelo ciento veinticinco mil euros por una asistencia jurídica que nunca se produjo (eso es una factura falsa) o que éste tenga otras dos facturas que emitió al PSOE por cincuenta y tres mil euros que en la contabilidad del partido no aparecen (según la sucesora de Cerdán, porque nunca fueron abonadas).
Si ya es un problema que el PSOE pagara por servicios ficticios para encubrir que financiaba operaciones cloaqueras, más problema sería que hubiera pagos que no constaran en la contabilidad oficial, porque lo siguiente sería preguntarse de dónde sale el dinero para esos pagos, que no podría ser de la caja oficial del partido porque entonces no cuadrarían las cuentas.
Sostiene la sucesora de Cerdán, señora Torró, que pretende estar ahora al tanto de todo lo que se hizo y dejó de hacer en aquella época (entonces nadie se enteraba de nada, hoy creen poder afirmar lo que hubo y lo que no hubo), sostiene la señora Torró que esos dos pagos no se hicieron.
El secretario de organización contrataba a un abogado para que le asistiera a él, y sólo a él (veintitres mil boniatos al mes) con cargo al presupuesto del partido. Y a nadie, naturalmente, le extrañó porque en el PSOE de 2024, entre que Cerdán era dios y que nadie se quería enterar de nada, todo se encajaba con la mayor naturalidad.
Total, Santos era el santón elevado a los altares por P.S. en el último Congreso del partido, la víctima de los bulos y las intoxicaciones, el sufrido lugarteniente del secretario general que se batía por él el cobre. Quién iba a pensar que Cerdán actuaba de espaldas a Sánchez si no existía una sola razón para que el escudero le ocultara nada a quien le mantenía contra viento y rumores en la poltrona. Por qué iba a dudar nadie de que todo lo que hiciera Cerdán estaba avalado por el hombre que lo sostenía en el puesto.
Por qué iba a dudar nadie de que todo lo que hiciera Cerdán estaba avalado por el hombre que lo sostenía en el puesto
El turno de la Guardia Civil
Cerdán, como pagador de Leire y sus colegas, recibía información precisa de sus andanzas, como diría P., las andanzas de Leire…y a su vez, la fontanera financiada por Ferraz iba mensajéandose y reuniéndose con altos cargos lo mismo de la Guardia Civil que de la fiscalía general del Estado que de empresas públicas que, por alguna razón, sentían la obligación de atenderla amablemente aunque no fuera nadie.
Si Leire, como periodista que es, estará versada en el Watergate, su conocida Mercedes González, como periodista que también es, estará tanto o más versada que ella. La periodista González se metió en política y, de la mano de P., ha ido ascendiendo hasta dirigir la Guardia Civil, poca broma.
Hoy tendrá ocasión de explicar en el Senado lo que hasta ahora se ha negado a explicar de viva voz en público: cómo fueron sus tres reuniones con Leire, qué se decían en los mensajes borrados y si no le escamó que la antigua directiva de Correos, y compañera de filas (claro, compañera del alma, compañera) intercediera por un comandante de la Guardia Civil investigado como proveedor de teléfonos no rastreables a la trama de los koldos.
Es decir, si además de levantarse de la mesa y poner fin a la charla -según dijo la directora en nota de prensa no firmada por ella- se le encendió alguna bombillita en la cabeza que relacionara a la directiva colocada a dedo por Juanma Serrano, colaborador de P., con el capataz de su partido, Santos Cerdán, mentor de Koldo y sucesor de Ábalos y de quien ya entonces se había publicado que estaba en el punto de mira de la UCO.
Mercedes González comparece hoy en el Senado y, como no está imputada, no podrá alegar que su abogado le recomienda guardar silencio. Por ser quien es, la cara visible de la Guardia Civil, está obligada a hablar y a contestar si ella defiende el trabajo de la Unidad Central Operativa de la institución que dirige.
Incluso cuando ese trabajo la señala a ella como receptiva a las insinuaciones sobre irregularidades en la UCO y artífice de indagaciones internas del gusto de los fontaneros de Santos Liddy Cerdán. Quién sabe si dentro de veinte años no veremos a Cerdán presentando su propio show en la radio y presumiendo de cómo urdió todo tipo de trapacerías para proteger al presidente que lo había colocado.