LA PRIMERA DE LA MAÑANA

Marta García Aller: "Puente tiene más difícil negar las incidencias de los trenes que Zapatero aquella crisis"

La periodista reflexiona acerca del último caos ferroviario vivido en España y las explicaciones que dio el ministro Puente en el Congreso.

ondacero.es

Madrid |

Esperemos que los asistentes a la apertura del año judicial no tengan hoy que llegar a Madrid en tren o va a ser imposible saber quién da plantón al Fiscal General y quién es otra víctima de Óscar Puente. El ministro de Transportes reconoció ayer, por fin, algo que ya sabíamos: los trenes se estropean mucho. Pero mucho.

Hace apenas un año, el ministro Puente nos trataba de convencer de que "el tren vive en España el mejor momento de su historia". No lo decía como ironía, tampoco Zapatero cuando hablaba de la Champions League de la economía. Pero Puente tiene más difícil negar las incidencias de los trenes que Zapatero, aquella crisis, porque a la gente que pierde la paciencia con las averías, a diferencia de la que entonces perdía el trabajo, se la ve toda juntita y muy enfada en el andén. Como ayer en Atocha y Chamartín. Otra jornada de caos. Y van lo menos ocho desde que Puente es ministro.

¿Qué pasó esta vez? Una caída de los servidores informáticos de Adif. La avería se produjo justo mientras el ministro explicaba en el Congreso la situación del transporte ferroviario en España. Quién necesita un PowerPoint teniendo esta escena en tiempo real de miles de viajeros varados en las estaciones. Qué mejor gráfica, ministro, de lo que hace tiempo empezó a ser rutina.

Puente lleva más de un año quitando importancia al problema. Decía que si se prestaba un mal servicio no se subiría tanta gente al tren. Acaso, "¿son los españoles masoquistas?", dijo una vez, esto sí, con ironía. También presumía de estar invirtiendo muchísimo.

Y ayer el ministro Puente pasó de no reconocer problema o achacárselo a sabotajes a vaticinarnos muchas más incidencias futuras. Resulta que la red de trenes se ha quedado vieja. Como esas canas que salen de repente. Del mejor momento de la historia a trenes obsoletos en un pispás. 15 años sin comprar trenes, siete años lleva este Gobierno. Podíamos llamar al de Óscar Puente, el Ministerio del Tiempo Perdido.

La moraleja de todo esto es que tras años negando el caos ferroviario, por fin descubre que renovar trenes es necesario.