La reflexión del mundo rural sobre la ola de incendios: "Tenemos que tomar esto como un toque de atención"
El alcalde de Pisuerga de Palencia, Jorge Ibáñez, y un vecino de Baldriz han prestado su testimonio en los micrófonos de Más de Uno.
Madrid |
Zamora, León, Cáceres y Ourense son las zonas más afectadas por los incendios, sin embargo, no son las únicas. También en Casilla y León, el alcalde de Cervera de Pisuerga (Palencia), Jorge Ibáñez, ha señalado que la cuestionable gestión de los incendios "tiene que ser un toque de atención".
Esto se debe a que, como ha relatado Ibáñez en los últimos años, cerca del 60% de la "cuadrilla que se encargaba de la prevención de los incendios ha sido desmantelada, sin cubrir la red de cuidados". Además, ha lamentado la quema del municipio de Resoba, así como la de 1.700 hectáreas y la afectación de otras miles en el Parque Natural de la Alta Montañana Palentina. "Se han quemado zonas rojas, que es donde no se puede hacer nada", ha apuntado.
No obstante, se ha gratificado de que las llamas no hayan dañado ni a personas ni a viviendas, aunque ha advertido que "no podemos seguir confiando en una burocracia que no funciona", al tiempo que ha reclamado que "tenemos que empezar a tomar parte de las decisiones. Porque si no somos capaces de cambiar esto, en los próximos años puede volver a pasar".
Por otra parte, Iago Blanco, vecino de Baldriz ha vuelto a poner de manifiesto que en su zona han tenido que ser los vecinos los que vuelvan a salir a apagar un fuego. Todo esto a pesar de que los efectivos de extinción sí que estuvieron en la zona, pero "cuando acabó el gran fuego los bomberos se fueron". Blanco se ha mostrado agradecido a la UME, de quienes ha explicado que "desalojaban, apagaban el fuego y se iban al siguiente". "Su misión era salvar pueblos", ha agregado.
En su zona también ha habido personas que se han negado a desalojar sus viviendas, sobre todo "los mayores porque era su vida". "No querían salir porque eran sus casas", ha subrayado.
Por último, ha manifestado su desacuerdo con la política forestal de la Xunta de Galicia, puesto que han sembrado todo con pinos y eucaliptos que son "gasolina", para el fuego.