DISCURSO DEL PAPA EN EL CONGRESO

El papa León XIV critica ante el Congreso el aborto y la eutanasia: "La defensa de la vida humana es una meta de civilización"

León XIV afirma que "toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural" y se refiere a la crisis migratoria como "trágico drama" que "exige una respuesta".

Última hora sobre la visita del Papa a Madrid, en directo: histórico discurso de León XIV en el Congreso

Antonio J. Mora

Madrid |

El papa León XIV ha dejado mensajes hacia el aborto, la eutanasia y también se ha referido a la crisis migratoria. Lo ha hecho en su discurso en el Congreso de los Diputados, una presencia histórica al tratarse del primer Pontífice que pisa el hemiciclo de nuestro país. A su llegada, ha saludado a los diferentes líderes políticos y a los integrantes de la Mesa de la Cámara.

Llamativo ha sido su saludo con Míriam Nogueras, portavoz de Junts, quien ha intercambiado más palabras con León XIV que cualquier otro representante político. Una vez terminados los protocolarios saludos, con todos los diputados en sus asientos y unos palcos abarrotados por la presencia del papa -con Aznar o Rajoy también presentes-, un largo discurso de Francina Armengol ha servido de antesala para que el propio León XIV tomara la palabra desde la tribuna de Presidencia de la Cámara.

La postura sobre el aborto y la eutanasia

En su discurso, el papa ha lanzado un mensaje sobre el aborto y la eutanasia. El Pontífice se ha preguntado si se puede llamar "plenamente justa" a una comunidad que deja "en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás": "La defensa de la vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia".

En este sentido, León XIV cree que, cuando esta "certeza se oscurece", los "más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona". Por ello, considera que la "grandeza moral" de una nación pasa por su capacidad de "acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad".

El papa afirma que debe ser una "meta de civilización" el defender la vida humana, ya que "no es una cuestión parcial ni un interés confesional". Y hace también referencia a la familia como "realidad humana primera y fundamento natural de la comunidad".

El mensaje del papa León XIV sobre la crisis migratoria

El Pontífice se ha referido a la crisis migratoria como "trágico drama". "Numerosos hombres, mujeres y niños se ven obligados, por circunstancias muchas veces dramáticas, a partir de sus comunidades y dejar atrás seres queridos, historias y vínculos", ha dicho León XIV, que ha añadido que allá donde donde alguien sea "discriminado" por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, "se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos".

Así, el papa asegura que la situación de los migrantes "exige una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos". Este es el punto en el que el papa advierte de que "nace una doble exigencia de justicia social" que pasa por "ofrecer vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración", además de fomentar el "derecho a permanecer en la propia tierra, trabajando para que nadie tenga que abandonar su hogar por falta de paz, seguridad o condiciones dignas de vida".

Sin mención a los abusos sexuales en la Iglesia

En la intervención del papa, que se ha prolongado hasta la media hora de duración, no ha existido mención alguna hacia los abusos en la Iglesia, pese a que la presidenta del Congreso, Francina Armengol, había tenido unas palabras sobre los mismos ante el propio Pontífice.

Armengol ha instado a cumplir con las víctimas de los abusos sexuales en la Iglesia para cerrar lo que ha calificado como "llaga abierta" y así llegar a su reparación e indemnización. La expresión "llaga abierta" fue la misma que utilizó León XIV al referirse a esta cuestión en el avión que le traslado a España.

Crítica a la polarización y llamamiento al "bien común"

La polarización presente en la sociedad también ha sido un objeto del discurso del papa, especialmente en un Congreso tan fragmentado. Para ello, ha querido hacer un llamamiento al "bien común" como un "horizonte compartido" que, de encontrarse en riesgo, puede suponer que la acción pública se fragmente en "intereses parciales, incapaces de custodiar aquello que pertenece a todos".

A raíz de esto, destaca que una ley "no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando, además de ser válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse". Y llama a los diputados a "alzar la mirada": "No para alejarse de la realidad, sino para recordar que toda decisión de las autoridades públicas toca personas de carne y hueso, especialmente a quienes tienen menos fuerza para hacerse oír. Porque la altura de miras consiste precisamente en mirar con más hondura aquello que está en juego en cada decisión pública. Por eso, junto a las respuestas técnicas y las reformas legales, hace falta también una renovación moral".

La educación, "decisiva" para la verdad y el sentido de la vida

Relacionada con esta cuestión, el papa ha señalado que las instituciones educativas ocupan "un lugar decisivo" en la tarea de "buscar y amar la verdad, cuestionarse el sentido de la vida y la dignidad de cada persona". Por tanto, ha puesto en valor esta "colaboración" que permita el "derecho primario e inalienable" de los padres a elegir el tipo de educación y formación que reciben sus hijos".

La paz como "aspiración política" y "exigencia moral"

El complicado momento que atraviesa el mundo por los conflictos bélicos y la mencionada polarización también han supuesto un especial interés para el papa, que sostiene que la paz se presenta como una "aspiración política" y como "una verdadera exigencia moral", por lo que reclama que la propia paz "exige valentía diplomática, responsabilidad ética y una visión de futuro fundada en el respeto a la identidad de cada pueblo y en la obligación de los Estados de resolver sus controversias por los caminos pacíficos que ofrece el derecho internacional".

Por ello, ve preocupante que el rearme acuda como "respuesta casi inevitable" ante la "fragilidad del escenario internacional" y subraya que debe haber una "verdadera seguridad" que "nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra".

Último mensaje a España

Por último, el Pontífice ha comentado que España "puede ofrecer mucho en este camino", ya que "cuenta con una lengua que une continentes; una tradición cultural, jurídica y espiritual que ha sabido poner en diálogo fe y razón, derecho y conciencia, unidad y pluralidad. Esta experiencia histórica recuerda también el valor de la concordia y del esfuerzo paciente por construir una convivencia pacífica y justa".

El papa León XIV ha finalizado su histórico discurso pidiendo que nuestro país no pierda la "memoria de sus raíces ni la audacia de mirar al futuro": "Que España continúe siendo tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza. Y que su vida pública sepa unir siempre la firmeza de las convicciones con la nobleza del diálogo y la grandeza del servicio".