Humor en Más de uno

Alex Clavero resume su vida en su nuevo libro 'Un cómico que madruga y trasnocha': "Soy un obrero de los chistes"

Álex Clavero presenta 'Un cómico que madruga y trasnocha', un libro que repasa su trayectoria desde los bares de Valladolid hasta la radio, reivindicando el humor como un oficio de constancia y trabajo diario.

ondacero.es

Madrid |

El humorista vallisoletano, Alex Clavero ha visitado Más de uno para charlar con Carlos Alsina sobre su nuevo libro, 'Un cómico que madruga y trasnocha', y repasar sus orígenes en los escenarios, su rutina diaria y su particular visión del oficio de hacer reír.

Álex Clavero, conocido en la radio como el 'Francotirarock', recordó sus primeros años en un internado de Valladolid, un entorno que —aunque duro— acabaría inspirando sus primeras historias cómicas. "Yo no era malo, era un niño de pueblo. Pero de aquellos baños con agujero en el suelo y papel de elefante nació mi primer monólogo", ha contado entre risas.

Un cómico que madruga y trasnocha

En su libro, Clavero relata su trayectoria desde los bares hasta los micrófonos de Rock FM. "He querido aunarlo todo: mi nombre, mi historia, mi disponibilidad y una foto reciente. Es mi currículum en formato libro", bromeó. Cada capítulo alterna pasajes biográficos con monólogos, acompañados de códigos QR que enlazan a vídeos de sus actuaciones.

"No tengo título de cómico; lo único que nos avala es seguir ahí", afirmó, reivindicando el esfuerzo que supone escribir humor a diario. "Yo soy un obrero de los chistes. Escribo aunque no quiera, aunque no sepa, aunque no pueda. Las musas las tengo reventadas".

La forja del humorista

Durante la charla, Goyo Jiménez y Leo Harlem recordaron sus inicios compartidos en los concursos de monólogos. Clavero confesó haber pasado por noches difíciles: "En una final lo hice fatal. No tenía tablas, ni recursos. Me bajé empapado y un amigo me dijo: ha estado bien, tío. Eso duele más que una crítica".

Hoy, con nueve años escribiendo y actuando a diario, reconoce que el ritmo sigue siendo exigente: "Empecé hablando rápido para que no me tiraran del escenario en los bares. A veces tenías tres minutos para enganchar al público. Y me quedé hablando rápido desde entonces".